Trabajando por el Cambio que queremos
Comité para América Latina yel Caribe de la Internacional Socialista
«Trabajando por el cambio que queremos: Fortaleciendo las instituciones del Estado democrático, asegurando losderechos y las libertades, y acrecentando el bienestar.
Montevideo, Uruguay – 17 y18 de mayo del 2018
Senadora IsabelAllende Bussi
Vicepresidenta dela Internacional Socialista
PartidoSocialista de Chile
Estimados Presidente delComité Latinoamericano y Canciller de República Dominicana, Compañero MiguelVargas.
Estimado Secretario Generalde la IS, Luis Ayala.
Compañero anfitrión, SenadorRafael Michelini.
Compañeras y compañeros deNuevo Espacio, gracias por acogernos estos días.
Queridas compañeras ycompañeros de América Latina y el Caribe:
Soy portadora comoVicepresidenta Mundial de la Internacional Socialista de un fraternal saludo del Partido Socialistade Chile al participar en este Comité Latinoamericano de la Internacional Socialista,al que concurren compañeros y compañeras de diversos lugares de la región.Además, Montevideo es un lugar privilegiado para reflexionar y dialogar sobre nuestrorol, el de nuestros partidos, la socialdemocracia y elsocialismo en función de los cambios que queremos.
Hoy es un momento de reflujopara la región, expresado en diversas elecciones presidenciales. Así fue enCosta Rica, El Salvador, Perú, Chile y Paraguay, y tenemos desafíos electoralesen Colombia,México, Brasil, y eventualmente Venezuela, que están dibujando unnuevo mapa político de América Latina entre derechas e izquierdas.
Al parecer, no expresamos con suficiente fuerza y convicción qué rol deberíatener el Estado, la importancia de la democracia, y el crecimiento coninclusión social y la seguridad ciudadana.
Están en juego nuestrosproyectos, nuestras ideas, nuestros valores, los que están siendo sometidos al escrutiniociudadano en democracia. En el caso de Chile, no sólo hemos sufrido una derrota política,sino también social y cultural.
Compañeros y Compañeras:
Un proyecto de país desde elmundo progresista debe partir necesariamente de un diagnóstico sincero.
Nuestros países unos más que otros- experimentan una crisis de confianza conel funcionamiento de los sistemas políticos y observamos un avance de lasfuerzas conservadoras.
En Colombia hemos sido testigo del esfuerzo denuestros compañeros, que responsablemente han liderado el diálogo y el procesode paz.
En México, la indiferencia de la Justicia frente a los 43 jóvenes desaparecidosy encontrados en fosas comunes, es inaceptable. Esto indica que la debilidad delas instituciones democráticas está contribuyendo a vulnerar los derechoshumanos.
En Nicaragua, donde ocurrió una revoluciónesperanzadora, se atraviesa por una crisis tanto en sus instituciones como ensu liderazgo. La represión emprendida por el gobierno de Daniel Ortega,especialmente contra su juventud, ha generado decenas de muertos y presos, quedan cuenta de la debilidad del régimen y el carácter autoritario que haadquirido.
En Brasil veremos si la Justicia mantiene o nosu independencia del poder político y económico, ya que a partir de dudososprocesos judiciales, resolvió la dimisión de la ex Presidenta Dilma Rousseff y,la inhabilitación y encarcelamiento del líder político, Lula Da Silva.
En Venezuela, dependerá de los esfuerzos de lacomunidad internacional por lograr un acuerdo en torno al diálogo democráticoentre el gobierno y la oposición. Hoy esta crisis mantiene a la nación en unaencrucijada, donde las instituciones democráticas, los derechos y libertades estánconculcados para gran parte del país.
¿Qué sienten los ciudadanos en Chile yen otros países de América Latina?
Que la política ha perdido prestigio ycentralidad. Existe, por consiguiente, crisis de representación, y los partidosen su forma tradicional de intermediación entre la sociedad civil y el Estado,han perdido importancia.
Que el concepto de Estado/nación con hegemonía sobre la sociedad nacional y su pesocualitativo ha perdido relevancia. Es decir, el poder de las instituciones ha disminuido.
Que existe, por parte de la sociedad civil, una fuerte demanda de participaciónen la toma de decisiones, en la creación de canales que permitan una mayordeliberación e inclusión,
Que existe una demanda en los paísescon un fuerte centralismo por una efectiva regionalización, posibilite que elpoder sea más horizontal.
Al mismo tiempo, hay casos graves de corrupción que afectan transversalmente atodos los partidos políticos. Esto ha significado limitaciones en su rol deincidir por mejores sociedades y de liderazgos que encarnen coherentementenuestros valores.
Todo esto ocurre en medio de unamutación cultural de nuestras sociedades. El ciudadano, más informado y másexigente, se comunica y cohesiona a través de redes, al margen de los partidos,de los sindicatos y gremios, con los cuales deberemos buscar mejores formas deentendimiento.
Por consiguiente se hace necesarioalcanzar una nueva relación entre la sociedad y las instituciones del Estado.Hemos sostenido que la democracia como sistema de gobierno es el ámbitopolítico-cultural donde hacer las transformaciones que dan respuesta a lasnecesidades sociales no resueltas.
Las transformaciones necesarias yreclamadas por nuestra ciudadanía requieren de coaliciones mayoritarias que lasdirijan. Solo un amplio apoyo social puede dar legitimidad y sustentabilidad alos cambios que las organizaciones queremos implementar. En el ámbito político,una coalición lo más amplia posible, con capacidad de liderazgo y un proyectode país compartido y convocante de la ciudadanía, para hacerlo viable.
Asimismo es necesario atender fenómenoscomo la subjetividad, la individuación, los afectos y los temores como rasgosque llevan a los seres humanos a tomar decisiones políticas. La aspiración a lapura y fría racionalidad no existe.
Por otra parte, un nuevo proyecto debe contemplar la construcción de un Estadosocial y democrático de derechos, que considere la participación ciudadana enla toma de decisiones nacionales y regionales. Como señala Noam Chomsky, es lasociedad organizada el mecanismo de cambio institucional y cultural.
Es indispensable proponer a la ciudadanía una nueva estrategia de desarrollo oun nuevo modelo. No nos hemos sacudido totalmente del peso del neoliberalismo.Esto significa darle un nuevo sentido al rol del Estado frente al mercado y lasociedad.
En América Latina, el proyecto debe considerar la sustitución de los modelos dedesarrollo, corrigiendo la histórica explotación de materias primas, por laindustrialización con valor agregado, apoyando y fortaleciendo la innovación einvestigación, área fundamental en que estamos rezagados.
De igual forma, es importante incluir el compromiso con la Agenda 2030 para elDesarrollo Sostenible, orientada a poner fin a la pobreza y el hambre, velandopara que todas las personas puedan desarrollar sus potencialidades con dignidade igualdad. Asimismo, proteger nuestro planeta contra la degradación y adoptarmedidas urgentes frente al cambio climático, uno de los mayores riesgos queenfrentamos y que llegó para quedarse.
A su vez, es necesario reiterar nuestros valores y compromisos respecto a laigualdad de género: minorías étnicas y sexuales: el matrimonio igualitario eidentidad de género.
De hecho, la igualdad de género se ha expresado conmucha fuerza en nuestro país, en el resurgimiento del movimiento feminista,encabezado por dirigentas estudiantiles con la toma de 14 universidades yalgunos colegios, y la exigencia de protocolos que regulen la convivencia,donde se destierre la cultura machista tan arraigada, la invisibilidad de lasmujeres, el acoso y el abuso sexual. Esto ocurre al margen de nuestros partidosque, una vez más, quedamos desconectados de lo que ocurre en el mundo social.
Por otra parte, América Latinaregistrará este año un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de 1,4% y en2019 de 2,5%, de acuerdo con las proyecciones más conservadoras.
Este dinamismo de la economía de la región estará promovido por algunosfactores externos como el crecimiento global que impulsará la demanda, la bajavolatilidad en los mercados financieros y el aumento del precio de las materiasprimas.
A comienzos de mayo, en su reunión en La Habana, la CEPAL señaló que la regiónde América Latina y el Caribe enfrenta un escenario de oportunidades eincertidumbres globales, en un momento en que sus economías requierentransformaciones profundas y urgentes.
Compañeros y compañeras:
Avanzar por un camino de mayor igualdad no es sólo un imperativo ético: estambién,una condición necesaria para acelerar el crecimiento, la productividad,internalizar la revolución digital, transitar hacia la sostenibilidad ambiental conun marco institucional legitimado, que permita actuar en un mundo que seconjugan grandes desequilibrios con enormes posibilidades.
Este nuevo mundo estádominado por las tecnologías de la información y el conocimiento (TIC), cuyodesarrollo ha dado origen a la Cuarta Revolución Industrial, caracterizada porun cambio tecnológico de tal magnitud, que incide en todas las dimensiones delhacer humano y en las instituciones del Estado.
La globalización, de la manode las TICs, ha expandido el comercio y la economía financiera, influyendo enlas tasas de crecimiento y desarrollo. En América Latina han incidido en ladisminución de la pobreza y la extrema pobreza, lo que ha significado que entrelas décadas del 90 y el 2000, 60 millones de pobres latinoamericanos pasaron aser clase media, aunque con altos riesgos de vulnerabilidad.
A su vez, las TICsfacilitan el acceso a la información y el conocimiento, generando mayorcapacidad ciudadana para discrepar o coincidir con sus representantes,manifestarse masivamente, exigir soluciones y proponerlas.
Sin embargo, uno de losefectos más complejos que comienzan a producir es la progresiva desaparición demillones de empleos, los que serán sustituidos por la mecanización de losprocesos de producción de bienes y servicios, generando un incremento de laproductividad, pero una alta cesantía entre quienes queden obsoletos respecto aestas nuevas formas de trabajo.
Los socialistas le asignamosun rol y un valor superior a las instituciones democráticas, siempre y cuando novulneren los derechos esenciales de los ciudadanos. Ellas deben promover yreguardar el desarrollo de las capacidades del conjunto de la población, yampliar oportunidades, erradicando cualquier índole de segregación o discriminación.
Por ello, lo que hagamos eneste primer cuarto de siglo será la base de nuestra vigencia como proyecto políticopara el siglo XXI.
Debemos enfrentar latendencia a la concentración de la riqueza, en un mundo cada vez másinterconectado, que genera desequilibrios que pueden volverse explosivos. Nopodemos ignorar los escalofriantes niveles de violencia que afectan a nuestrospueblos, como asimismo nuestro compromiso con la seguridad ciudadana.
La imposibilidad de entendimiento entre pueblos ocredos suele tener como uno de sus sustratos, la profunda desigualdad en lasoportunidades y condiciones de vida. No cabe duda, que así como en Europa,nuestros proyectos están en una profunda crisis, en América Latina lossocialistas no tenemos una respuesta clara. ¿Somos aún el referente políticocapaz de resolver a través del fortalecimiento de un Estado Social de Derechosy Democrático, la distribución del ingreso en el mundo?
Es indispensable reafirmar en la elaboración de nuestro proyecto progresista, unanueva articulación entre sustentabilidad ambiental, estructura productiva yrégimen de bienestar.
A nivel regional debemoshacer nuestros máximos esfuerzos por erradicar todo proyecto proteccionista enlo económico y contrario a la libre circulación de las personas y acogida deellas. Por eso, como humanistas que somos, no podemos ser indiferentes a los milesde refugiados que buscan re-establecer sus vidas, fuera de sus naciones.
Compañeras y compañeros,amigas y amigos:
En América Latina el respetoa los derechos humanos y al ejercicio de la democracia plena son cuestionesfundamentales para los socialistas, considerando las dictaduras que sufrimos enanteriores décadas.
Más aún, el socialismo implicademocracias robustas e instituciones fuertes que garanticen derechos,libertades, y aseguren el bienestar de las y los ciudadanos en todo el mundo.
La noción misma de socialismohoy es inseparable del respeto pleno de los derechos humanos. Si algo aprendimoslos socialistas que sufrimos dictaduras, es que el socialismo sin democracia noes socialismo.
Muchas gracias.





