HOMENAJE A SALVADOR ALLENDE

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Con profunda emoción hemos venido a esta querida tierra, junto a mi hermana Carmen Paz y mi sobrina Maya, para compartir con ustedes este merecido homenaje al Presidente Allende a 100 años de su nacimiento. Sabemos desde luego, que han sido muchos los actos conmemorativos que se han realizado en Cuba por diferentes organizaciones todos ellos demostrativos de la alta valoración y profundo afecto que el pueblo cubano siente por su figura.

Han sido días de grandes emociones. Vemos con orgullo cómo el legado de mi padre sigue tan vigente y es ejemplo para millones de habitantes del planeta, en los lugares más recónditos, donde se recuerda con cariño y admiración al luchador social consecuente.

Hace 100 años nace en su querido Chile Salvador Allende Gossens para ser llamado a introducir un profundo cambio en la historia y para demostrar que el ser humano puede llevar sus principios y sus afanes de justicia hasta dar la vida si es necesario.

Como joven, desarrolló tempranamente inquietudes sociales, siendo Presidente del Centro Alumnos del Liceo Eduardo de la Barra. Como universitario, participó activamente en movimientos estudiantiles, fue presidente del centro de alumnos de Medicina y vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. En dos oportunidades fue detenido y una vez relegado por oponerse a la dictadura del general Ibáñez y sólo se le permitió concurrir al entierro de su padre, donde en sus palabras de despedida, se comprometió a dedicar su vida al servicio público, siempre al lado de su pueblo a quien tanto quiso.

Cuando tenía 25 años, participó en la fundación del Partido Socialista en Valparaíso, llegando a ser Secretario General. También en Valparaíso inicia su carrera en el Congreso, siendo elegido diputado en 1937. Dos años después, sería el Ministro más joven del Presidente Pedro Aguirre Cerda, del llamado Frente Popular. Entre 1945 y 1970 fue senador representando a muy diversas regiones, a su vez, fue por varios años Vicepresidente y Presidente del Senado, hasta ser elegido Presidente de la República en 1970. Sus cuatro campañas presidenciales nos dejan un testimonio de cuán importante era para Allende el diálogo, la cercanía con su pueblo, y conocer profundamente la realidad nacional.

Fue un hombre de profunda vocación pública. Dedicó su vida al servicio del país, buscando y soñando un mundo más igualitario, impulsando lo que él concebía como revolucionario, una sociedad socialista en democracia, pluralismo y libertad.

El programa de gobierno, impulsado por la Unidad Popular, coalición integrada por socialistas, comunistas y otras fuerzas, abrió esperanzas y concitó al inicio el apoyo de amplios sectores sociales. Este programa fue aplicado con gran consecuencia, alcanzando importantes logros en salud, en vivienda, en educación, en la redistribución del ingreso, en la reforma agraria y en la recuperación de las riquezas mineras a través de su nacionalización.

En el ámbito internacional el Gobierno sostuvo la doctrina del “pluralismo ideológico”, la que fue planamente acogida particularmente por los países latinoamericanos, con los cuales Chile mantuvo excelentes relaciones. El Gobierno se incorporó al Movimiento de Países no Alineados y apoyó la independencia de todos los países del Tercer Mundo que luchaban por su liberación. Es inobjetable su profunda vocación latinoamericanista demostrada a través de múltiples hechos a lo largo de toda su vida politica, que hecho mas significativo y revelador cuando el entonces Presidente Senado Salvador Allende anteponiendo sus principios éticos por sobre los posibles costos politicos, rescata a los guerrillos sobrevivientes despues del asesinato del Che Guevara y logra acompañarlos sanos y salvos hasta Tahiti.

Sin embargo, al afectar grandes y poderosos intereses de la burguesía industrial, financiera y agraria chilena unida a los intereses de las empresas transnacionales y al Gobierno de los EE.UU., se confabularon para terminar con el Gobierno de Salvador Allende. Lo anterior, sumado nuestros propios errores llevo al país a aquel fatídico 11 de septiembre. Chocó contra fuerzas poderosas que si bien pusieron barreras infranqueables a este sueño para transformarlo en una larga noche negra de dictadura, no lograron eclipsar su pensamiento y su histórica lección.

Pueblo de Cuba. Salvador Allende fue un gran admirador de esta tierra y su gente. Aquí se sintió siempre acogido y querido. Visitó Cuba por primera vez en 1959 para conocer la naciente revolución. Aquí tomó su primer contacto con el Comandante Ernesto “Che” Guevara, el Comandante Fidel Castro, el Comandante Camilo Cienfuegos y el compañero Carlos Rafael Rodríguez, entre varios otros revolucionarios.

Las relaciones entre Fidel Castro y Salvador Allende se fueron profundizando a través de los años y sus múltiples visitas a Cuba dan testimonio de los lazos que se fueron forjando entre el pueblo cubano y el pueblo chileno. A su vez, es imposible no recordar la inolvidable visita de Fidel Castro a Chile, que le permitió recorrer nuestro país de norte a sur como también percibir el grado de polarización que ya se vivía . Amistad y solidaridad que tuvo uno de sus momentos más significativos, cuando el pueblo cubano sacrificando su cuota de azúcar estuvo dispuesto a enviarla al pueblo de Chile que ya sufría la agresión y el sabotaje no sólo del imperialismo sino también de la derecha fascista.

Fue esa misma Cuba y su pueblo solidario que recibió a los chilenos expulsados por la dictadura pinochetista, con los brazos abiertos y generosidad, a pesar de las propias restricciones que ha sufrido el pueblo cubano sometido por años a un injusto bloqueo.

Amigos cubanos son ustedes un pueblo irreductible, libre y soberano que ha debido convivir durante toda la revolución con el embargo económico que ha buscado vanamente destruirlos. Son un pueblo que ha demostrado al mundo cómo sobreponerse a las adversidades y cómo, dentro de esas mismas adversidades, fieles a sus principios se han ido adaptando a las nuevas realidades del mundo de hoy. En esa pespertiva estamos cierto que los 5 héroes cubanos injustamente encarcelados en EE.UU. más temprano que tarde regresarán a su patria.

Uds. saben que parte de mi familia vivió en la isla y nos atan a estas tierras lazos afectivos inolvidables. Aquí vivió mi hermana Beatriz y sus dos hijos pequeños, Maya y Alejandro, hasta que la angustia y el dolor fueron superior a ella. Aquí siguieron viviendo mis sobrinos, y aquí se criaron, recibiendo todo el cariño y apoyo de la revolución para mitigar esa profunda pérdida. En varias ocasiones, mi familia repartida en su exilio pudo reunirse, lo que permitió a mi madre Hortensia disfrutar de sus nietos y de la hospitalidad cubana.

Fue también en Cuba, donde Laura Allende y su familia fueron recibidos con los brazos abiertos, hasta que la impotencia de no poder volver a Chile sufriendo un cáncer terminal, la llevó a tomar la drástica decisión de quitarse la vida como una forma de protesta por las injusticias contra el pueblo chileno y contra ella misma por no poder morir en su país.

Y fue también la tierra de Martí la que permitió que mi sobrino Pablo, como tantos otros se graduaran de médicos con un fuerte compromiso social en la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Hace unos días recibimos con especial emoción, de manos del historiador Eusebio Leal, un regalo muy preciado, entre otros, notas manuscritas del poeta y Premio Nóbel de Literatura, Pablo Neruda; del comandante Fidel Castro quien después de enviarle una invitación oficial para recibir una delegación chilena en la celebración del XX aniversario del Ataque al Cuartel Moncada, Fidel agrega en manuscrito, lo siguiente: “Lo formidable sería que tú pudieras dar un salto a Cuba para esa fecha. Puedes imaginarte lo que significaría eso de alegría, satisfacción y honor para los cubanos. Sé que eso sin embargo depende más que nada de tus trabajos y de la situación. Lo dejamos por tanto a tu consideración.
Te reitero que los cubanos estamos a tu lado y que puedes contar con tus fieles amigos de siempre.”

Cartas del general Carlos Prats –brutalmente asesinado por la dictadura de pinochet en Buenos Aires junto a su esposa Sofía- y un libro con la dedicatoria original del comandante Ernesto Che Guevara que decia “ A Salvador Allende, que por otros medios trata de hacer lo mismo, afectuosamente, Che”. Materiales que fueron sacados de Chile a través de la Embajada de Cuba, antes del golpe, cumpliendo el deseo de Salvador Allende de preservarlos.

Gracias amigos de la Oficina de Historia del Consejo de Defensa del Estado, por haber cumplido con esta promesa a mi padre y habernos guardado estos documentos que adquieren más relevancia que nunca, pues como ustedes bien saben, no sólo fue bombardeado el Palacio de La Moneda, sino también la residencia del Presidente Allende. Por tanto, hasta el día de hoy, son muy escasos los archivos, cartas e incluso objetos personales que tenemos como familia y que guardamos en la Fundación Salvador Allende, como parte del patrimonio nacional.

También quisiera compartir con ustedes que el día 26 de junio de 2008, día del nacimiento de Salvador Allende, se le rindió un justo homenaje en la Plaza de la Constitución, donde hoy está su monumento, frente a La Moneda. Ese mismo día por la tarde, en el Centro Cultural del Palacio La Moneda, la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, inauguró una gran exposición de obras del Museo de la Solidaridad “Homenaje y Memoria”, expresión de la solidaridad y la hermandad de los artistas del mundo con los ideales del Presidente Allende.

Salvador Allende constituye parte de nuestra identidad cultural como nación, incluso ha adquirido una dimensión universal por los ideales de justicia que defendió, por los principios que orientaron su vida y por la consecuencia que lo caracterizó. Intentaron sepultar su recuerdo, intentaron difamarlo, borrarlo, omitirlo. No lo consiguieron.

Se vivió un periodo negro dentro de la Historia de Chile, sin embargo, la solidaridad internacional fue más necesaria y trascendente que nunca, de la cual Cuba es un ejemplo inolvidable. A pesar del sufrimiento de muchos chilenos tanto en Chile como en el exilio, estos infortunios se aliviaron en parte por la generosa hospitalidad que se nos ofreció en todo el mundo. Salvador Allende nos abrió las puertas en todas partes. La imagen simbólica de Allende se convirtió en un vínculo con el país perdido, con la memoria, con la necesidad de recuperar la verdad y la democracia.

Salvador Allende fue un hombre consecuente, con profundo sentido ético de la política y, cuando las circunstancias lo exigieron, un sentido heroico. Fue un defensor de la democracia, la que entendía como un bien superior, aceptando sus imperfecciones, ya que a través de sus instituciones y normas es perfectible cuando existe un alto grado de conciencia social. Sostenía que la sociedad debe ser plural y que cada ser humano debe ser libre y detentador de dignidad y derechos.

Su práctica política fue demostrativa de total desapego por las ortodoxias. En toda su trayectoria, Salvador Allende fue un pedagogo social, con su oratoria elocuente entregó conocimiento sobre la dura realidad chilena y una conciencia crítica que impulsara su cambio. Sin sectarismo fue un tenaz constructor de la unidad de amplios sectores de izquierda y progresistas que anhelaban, precisamente, profundas transformaciones hacia una sociedad más justa.

Este año 2008 ha sido y será el año de Allende. Es así como en latitudes tan lejanas como Australia, China, Vietnam, Nueva Zelanda, se le han rendido homenajes. En América, Argentina, Uruguay, Colombia, Cuba, Brasil, Perú, México, Nicaragua, Canadá, Venezuela, y también en Europa se le ha rendido y rendirán múltiples homenajes, en España, Italia, Francia, Suecia, Noruega, Holanda, Hungría, Suiza, Bélgica y tantos otros que sería interminable nombrarlos a todos, nos reafirman la dimensión universal de Salvador Allende.

Dimensión universal e internacional que se ve ratificada cuando a los pocos días de iniciar su gobierno firmó su primer decreto que establecia las relaciones entre Cuba y Chile. Posteriormente le seguirian Vietnam y China y otros países, llevando a cabo una política exterior independiente y soberana que se sustentó en principios como la solución pacífica de las controversias, el multilateralismo y la autodeterminación de los pueblos.

Cuando celebramos este centenario, celebremos las semillas que plantó Allende y que han ido germinado. Su legado vigente se inserta en el sueño de todos los que deseamos un Chile sin pobreza ni exclusiones. Un país sin discriminaciones ni abusos. Una nación con oportunidades para todos, con protección y dignidad para los trabajadores, con igualdad entre hombres y mujeres.

Deseo, asimismo, entregar un cariñoso saludo al Comandante Fidel Castro, leal y entrañable amigo de Salvador Allende, agradecerle, así como al pueblo cubano, el apoyo solidario que siempre otorgaron a Chile en sus horas más difíciles como agradecerle también el hermoso escrito que elaboró sobre mi padre con motivo de cumplirse 100 años de su nacimiento.

Estimados amigos, desde aquí hago llegar un cálido saludo al Comandante Raúl Castro y le deseamos el mayor éxito desde su Gobierno en los grandes desafíos que enfrenta Cuba hoy. Tengo la convicción que en el presente Chile y Cuba, que han restablecido sus relaciones diplomáticas interrumpidas por la dictadura de Pinochet, tienen un futuro de sólida amistad y de colaboración, que próximamente tendra una elocuente expresión con la participación de Chile en febrero próximo como país invitado de honor de la próxima Feria Internacional del Libro de la Habana. Creo igualmente que todos anhelamos una próxima visita nuestra Presidenta Michelle Bachelet a Cuba.

Quiero terminar citando las palabras de José Saramago, Premio Nobel de Literatura y miembro del Comité Internacional Centenario del Natalicio del Presidente Allende: “Salvador Allende representa lo mejor del Siglo XX. Los valores que él asumió y que hoy queremos recordar siguen siendo imprescindibles: solo los muy necios querrán ignorarlos. O los muy malos, esos que consideran que los enunciados éticos solo sirven para perturbar y que es mejor vivir ignorando los principios, quizás atentos sólo al interés que cada situación les reporte a sus pequeñas ambiciones. Salvador Allende era un hombre de principios, por eso, cien años después de su nacimiento, lo recordamos como se recuerdan los mejores momentos y las emociones más profundas. “

Gracias pueblo de Cuba por recordarlo con tanto cariño. Gracias por mantener vivo su nombre.

Muchas gracias.
 

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