HACIA UNA NUEVA CONSTITUCIÓN PARA CHILE HECHA EN DEMOCRACIA POR DEMÓCRATAS

28 de Agosto de 2015
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Amigas y amigos, compañeras y compañeras,

Quisiera comenzar por destacar el gran esfuerzo intelectual que hay detrás de este libro. Agradecer a todos quienes lo hicieron posible, y especialmente a dos jóvenes abogados del Programa de Investigaciones Jurídicas del Instituto Igualdad, Flavio Quezada y Eduardo Chía, quienes han llevado adelante la tarea de edición, y que tal como ellos lo dicen: “una nueva Constitución es necesaria para prefigurar un nuevo modelo de sociedad democrática e inclusiva, que nos proyecte hacia el futuro, participando de lo común”.

Creo que este libro es uno de los más importantes trabajos que en materia constitucional se han realizado hasta ahora el país. El libro reúne a 35 de los académicos y académicas más destacados del ámbito del derecho, y las temáticas que abordan cubren prácticamente todos los temas que dicen relación con el contenido y procedimientos a tener presentes al momento de pensar una nueva Constitución Política para Chile.

Como se recogen en los dos epígrafes que abren el libro, el tema constitucional no fue ajeno a los Presidentes Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende Gossens. El Presidente Allende señaló en 1972: “Tenemos que dictar una nueva Constitución una Constitución para esta nueva etapa que estamos viviendo... Debemos entregar entonces las ideas fundamentales para que sean discutidas, analizadas y conversadas en el sindicato, las faenas, en las industrias, en las escuelas, en los hospitales, en el taller y en el hogar”. 

Asimismo, el Presidente Frei Montalva –en plena dictadura- en su discurso del 27 de agosto de 1980, ad portas de la imposición autoritaria de la Constitución del 80  propuso: “Que se elija por votación popular una Asamblea Constituyente u otro organismo representativo de todas las corrientes de opinión nacional… que tendrá a su cargo la elaboración de un Proyecto de Constitución. Este proyecto se someterá a plebiscito…”

¿Porqué una Nueva Constitución? porque es necesario superar la actual Constitución considerando su origen ilegítimo; el déficit democrático en sus contenidos; las instituciones neutralizadoras de la voluntad ciudadana; y sumando a ello, el problema de los cerrojos o trampas que contiene, como lo expresan los editores Chia y Quezada.

La Nueva Mayoría llegó al gobierno con una propuesta que contempla entre sus ejes fundamentales el compromiso de generar una nueva Constitución.  En su programa se plantea que el proceso que nos lleve a la nueva carta magna debe ser democrático, institucional y participativo.

“La ciudadanía debe participar activamente en la discusión y aprobación de la nueva Constitución. Para tal efecto, el proceso constituyente supone, de entrada, aprobar en el Parlamento aquellas reformas que permitan, precisamente, una deliberación que satisfaga esta condición”, agrega el texto del programa de la Nueva Mayoría.

Ha sido la propia Presidenta de la República, Michelle Bachelet, quien anunció que durante el mes de septiembre se dará inicio al proceso constituyente, el cual, ha dicho, será “abierto a la ciudadanía” destacando que en el diseño de la nueva Constitución todos deben participar.  La Presidenta afirmó en su última cuenta pública del 21 de mayo que se llevará a cabo un proceso “que garantice un equilibrio adecuado entre una participación ciudadana realmente incidente y un momento institucional legítimo y confiable”.

Para los socialistas la construcción de una Nueva Constitución es una tarea política de la mayor importancia. Cabe hacer notar que Chile nunca ha tenido una Constitución nacida en tiempos de plena democracia o con amplia participación popular, más bien, las constituciones de 1883, 1925 y 1980, han emergido en contextos autoritarios e incumpliendo las exigencias de participación democrática que son necesarias para la legitimidad de la creación de una Carta Fundamental.

No queremos que sea un proceso precipitado ni tampoco elitista. Queremos que sea el fruto de una amplia participación ciudadana. Queremos ir paso a paso, pero con mucha firmeza y convicción, porque esta es una tarea necesaria que se ha postergado demasiado.

Los socialistas entendemos esta etapa como una amplia conversación con la sociedad y la ciudadanía sobre qué es una Constitución. Ya vendrá el momento de las definiciones sobre los mecanismos y de los procedimientos institucionales para construir la nueva Constitución, pero esta etapa que aquí se abre la concebimos de mucho diálogo y pedagogía cívica, para que las y los ciudadanos sepan sobre el significado y la importancia que ésta tiene en su vida cotidiana.

De una Nueva Constitución Política a los socialistas nos interesa de manera especial la puesta al día del texto constitucional en relación a los derechos humanos, no solo políticos y civiles, sino también económicos, sociales y culturales. Nos interesa un Estado que recupere capacidades para rearmar un proyecto de desarrollo nacional, que abra paso a la innovación y a la creación de nuevos nichos productivos e industriales para el país.

Un Estado que en educación abandone su carácter subsidiario, y haga una opción explícita en favor de una concepción de la educación como un derecho y potencie el desarrollo de la educación y de las universidades públicas como instituciones claves para el desarrollo cultural y económico-social del país. Una Nueva Constitución que reconozca nuestra identidad multicultural y reconozca derechos políticos a nuestros pueblos originarios.

Una Constitución que establezca un claro proceso de regionalización y descentralización, traspasando a las regiones capacidades políticas, productivas y financieras. Una Constitución que atenúe nuestro excesivo presidencialismo, y establezca nuevos equilibrios entre la institución presidencial, el parlamento y la sociedad civil.

Estas son algunas aspiraciones que como socialistas tenemos frente a una Nueva Constitución, y para ello queremos una discusión sin prisa, pero sin pausa, realizando un debate de altura, serio y muy educativo para la ciudadanía.

Sin embargo, con toda franqueza, tenemos que señalar que en el Partido Socialista existen diversas posiciones.

Desde luego, en el XXXIX Congreso General del Partido adoptamos el acuerdo de impulsar una Asamblea Constituyente, aunque entendemos que la sociedad chilena y las diversas fuerzas políticas debemos llegar a un consenso en torno al mecanismo para la elaboración de la Nueva Constitución.

En este contexto, nuestros 17 diputados socialistas adhirieron al proyecto de ley para un plebiscito habilitante, que permita consultarle a la ciudadanía si desean una Constitución y el mecanismo para su realización. También 13 de nuestros diputados se manifestaron públicamente por una Asamblea Constituyente. De la misma manera, el Senador Alfonso De Urresti, Presidente de la Comisión de Constitución y Legislación del Senado, y el Diputado Leonardo Soto, también Presidente de la misma comisión en la Cámara de Diputados, presentaron una propuesta completa respecto al mecanismo de la AC, al gobierno.

Por otra parte, dos diputados, Marcelo Schilling y Osvaldo Andrade, presentaron un proyecto prácticamente listo de un nuevo texto constitucional; y el Vicepresidente de la dirección actual, Camilo Escalona, estima que lo más adecuado es que el próximo Parlamento sea constituyente.

Valoramos la iniciativa del ex Presidente Ricardo Lagos, con una participación virtual sobre Tu Constitución, Tus sueños, Nuestro Futuro.

Estoy segura, que a partir de un debate democrático, llegaremos a un consenso, para establecer cuál será el mejor mecanismo para tener una Nueva Constitución, con amplia participación ciudadana, nunca entre cuatro paredes.

Por ello, como Presidenta del Partido Socialista de Chile, reitero que hoy el desafío principal en torno al “proceso constituyente” es que los dirigentes políticos, los parlamentarios, los académicos, los dirigentes sociales, los militantes, vayamos hasta el último rincón de nuestro país a iniciar este diálogo; cara a cara con los ciudadanos y ciudadanas, les motivemos y comprometamos con el significado profundo que tiene construir entre todos esta “casa común” que es una Constitución Política.

Lo que queremos es más y mejor democracia, por ello no tenemos que tener ningún temor a este proceso. Chile es un país de una larga tradición jurídica y los demócratas hemos respetado siempre el Estado de derecho. Por ello, no tengo dudas que la invitación de la Presidenta Bachelet a iniciar este proceso constituyente será una gran oportunidad para todo el país, y por cierto, cuenta desde ya con todo el Partido Socialista para ello.

Concluyo felicitando a quienes han hecho posible este libro, pero principalmente les invito a iniciar a lo largo y ancho del país un dialogo sobre los contenidos y mecanismos más idóneos y participativos para construir una Nueva Constitución Política para Chile. Una Constitución democrática nacida de un proceso democrático.

¡Muchas gracias!

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