REGIÓN - CRECIMIENTO ECONÓMICO - CONFIANZA - COHESIÓN SOCIAL

20 de Agosto de 2015
image

EREDE 2015

Concepción, 20 de agosto de 2015

 

Estimadas amigas y amigos:

Quiero agradecer la invitación a participar de este Encuentro Regional de Empresas. Tengo la convicción que este tipo de reuniones son aquellas que representan la colaboración que el país necesita para seguir avanzando, como lo hemos hecho en los últimos 25 años. Por cierto, ahora con desafíos más complejos.

Lo primero que debemos reconocer -y lo digo como Senadora que representa a una región- es que este encuentro se haya logrado transformar en un foro nacional desde un lugar distinto a Santiago. Porque si hay algo en lo que Chile debe poner sus mejores esfuerzos, energías y sobre todo, su mejor capital humano, es en la descentralización. Sabemos que es una deuda pendiente, nos hemos tardado mucho, pero avanzaremos con la elección de intendentes, con transferencia de recursos y gradualmente de servicios nacionales.

REGION

Esta Región del Bío-Bío es de gran relevancia en materia económica, demográfica, geográfica e intelectual.

Económica, porque junto con representar del orden del 9 al 10% del PIB del país, ocupa posiciones de liderazgo en materia forestal, pesquera, energética, portuaria y logística, además de la ganadería y la agroindustria, -y aunque con vaivenes- también ha ocupado un destacado lugar en el sector industrial del país.

Demográfica, ocupando el segundo lugar después de la Metropolitana, con más de 2 millones 100 mil habitantes.

Geográfica, por cuanto está en el corazón de Chile y debería ser la puerta natural de salida de la producción desde Los Ríos al sur, hasta el Maule por el norte, y el corazón de la generación hidroeléctrica del país.

Intelectual, por ser uno de los polos de desarrollo académico de la Nación desde la Independencia, y donde instituciones como la Universidad de Concepción, ha aportado a configurar el Chile republicano.

Añadiría que en esta zona ha habido también una historia potente de organización social que ha resultado fundamental para construir una región con identidad propia.

Sin embargo, esas potencialidades enfrentan dificultades que es necesario enfrentar. La región no puede seguir limitándose a exportar commodities sin agregar valor, perdiéndose una oportunidad histórica de dar un salto en su desarrollo.

Amigos y amigas,

Este encuentro se realiza en un momento de reformas, reformas que han generado inquietud en muchos sectores, y ante un panorama económico internacional incierto.

Por eso es siempre bueno, ante este tipo de escenarios complejos, reafirmar convicciones. Es decir, principios orientadores y valores compartidos, que nos permitan enfrentar las dificultades y salir adelante.

El desempeño de nuestra economía nos preocupa. Vemos cómo desde el segundo semestre de 2013, el crecimiento ha perdido dinamismo. Las tasas de crecimiento cercanas al 5% han sido reemplazadas para este año por una modesta alza de 2.5%. Es un escenario complejo, por debajo de las expectativas que nos habíamos cifrado.

Aún así, Chile no está en recesión, crece menos pero crece. Por lo tanto, sigue siendo nuestra obligación imaginar una trayectoria de desarrollo que incluya un cambio estructural, y que consolide una diversificación productiva con innovación tecnológica y con conocimiento científico.

CRECIMIENTO ECONÓMICO

Como socialistas reivindicamos el rol fundamental que le cabe al crecimiento económico de los países. Es tarea ineludible del Estado velar permanentemente porque los fundamentos macroeconómicos se encuentren sanos, de manera de permitir atractivas condiciones de inversión. Chile ha desarrollado instituciones de excepción. Nuestra regla de balance estructural es reconocida a nivel mundial y de esa forma, hemos seguido dando confianza a los mercados y hemos podido aplicar políticas contracíclicas cuando ha sido necesario hacerlo.

Debemos mantener esa línea. Hace poco más de un mes, antes que la Presidenta Bachelet planteara al país la idea del “realismo sin renuncia”, me correspondió encabezar una reflexión colectiva que realizó el Partido Socialista a propósito del complejo escenario económico. Y dijimos muy claramente: es hora de redefinir prioridades, porque el contexto nacional e internacional así lo impone.

Los socialistas hemos sido parte de exitosos gobiernos desde los años 90. Estos también generaron inquietud al comienzo, inquietud muchas veces originada por temores del pasado y atavismos ideológicos, más que por el análisis sereno de las políticas que se proponían. Pero siempre fuimos capaces de ordenar prioridades y hacer crecer al país en lo económico y en lo social.

Hoy tenemos un panorama internacional incierto, donde China se desacelera y devalúo su moneda; donde hay turbulencias en Grecia y la Unión Europea; cuando se termina el gigantesco impulso fiscal que llevó adelante Estados Unidos para salir de la crisis financiera de 2008; cuando caen los precios de los commodities y donde nuestra región –me refiero a América Latina- revisa sus proyecciones de crecimiento a la baja.

Asimismo, dado que el patrón de crecimiento europeo es mucho más intensivo en importaciones, una Europa estancada impone un freno sustantivo al comercio mundial. Para decirlo en otras palabras, cuando Europa crece menos o cae en recesión, además del impacto directo sobre nuestras exportaciones a Europa, también China y Estados Unidos le venden menos productos y, por lo mismo, nos compran menos materias primas y productos a nosotros.

Esto ha significado que estemos viviendo el efecto de la declinación del ciclo de inversión minera; el agotamiento de los alcances del impulso fiscal de 2009 y por cierto, que derivó de la reconstrucción tras el terremoto de 2010; y por cierto, las consecuencias de un menor crecimiento de una China que en la última década se consolidó como principal socio comercial de Chile. Todo esto ha tenido un evidente efecto sobre la inversión y el consumo.

Hoy nos enfrentamos a la realidad de no haber aprovechado ese boom para innovar, para agregar valor, para generar cadenas productivas de mayor nivel.

En este escenario, felicitamos la decisión del Ministro de Hacienda de simplificar la reforma tributaria. Va contar con nuestro apoyo para su rápida tramitación. En el contexto de la política de responsabilidad fiscal que hemos promovido, creemos que el presupuesto del próximo año será más restrictivo y debe mantener su carácter anti-cíclico. Nos parece además que es crucial que en cada región la ejecución presupuestaria sea eficiente y oportuna. Apoyamos también, decididamente, el fondo de infraestructura anunciado, a través de políticas de mediano y largo plazo, para desarrollar puertos, aeropuertos, carreteras, obras de riego, líneas férreas. Todo en plena cooperación con el sector privado, generando mejores mecanismos de coordinación.

También debemos mantener la preocupación por el tema energético, donde junto al Ministro Pacheco hemos avanzado en construir una agenda país en la materia, donde el Estado actúa como garante del bien común y los privados invierten con confianza y certeza. Chile y esta región necesitan fortalecer sus industrias y eso requiere costos energéticos que las hagan más competitivas, en el presente momento económico. Esta región tiene un fuerte potencial hidroeléctrico que favorece no solo grandes proyectos, sino también muchas pequeñas centrales de  pasada.

El presente momento económico marcado por un tipo de cambio que favorece la exportación, no puede verse frustrado por un costo energético insostenible. La agenda energética es un buen ejemplo de cómo debemos concebir políticas públicas: diversificadas, eficientes, con menores tarifas tanto para el sector industrial como para los usuarios, con participación del sector privado y con consulta temprana a las comunidades.

En materia de crecimiento, debemos hacernos cargo de la necesaria competencia y transparencia que debe existir al interior de cada mercado. Aquí –si me lo permiten- es necesaria mayor autocrítica del sector privado, y no me refiero a las medianas y pequeñas empresas que día a día batallan por salir adelante, que innovan y que compiten en condiciones muy desiguales. Me refiero a las grandes empresas, que muchas veces con su posición dominante terminan incentivando conductas poco competitivas, abusos contra los consumidores o derechamente, actitudes o conductas colusivas.

Tenemos que entre todos tomar medidas para evitar estas prácticas, porque el poder corrosivo que tienen en la sociedad, cuando se ve expuesta a estos abusos es muy alto. Debemos asegurar, por lo tanto, el correcto funcionamiento de los mercados.

CONFIANZA

Además de referirme al crecimiento económico esta tarde quiero hablarles de la confianza. Sin confianza, es difícil que los países avancen.

En este sentido, como país estamos viviendo un severo clima de desconfianzas: desconfianzas de la gente hacia sus autoridades, hacia los políticos, hacia los empresarios, la Iglesia, los tribunales de justicia. La palabra desconfianza se ha ido expandiendo por nuestra sociedad. No hemos sido suficientemente capaces, cada uno de nosotros, de reconocer en qué nos hemos equivocado. Por qué el trabajador desconfía del empresario; por qué el empresario desconfía de sus sindicatos; por qué el consumidor desconfía de quién le ha vendido el producto; por qué el que produce desconfía de su futuro; por qué esa desconfianza en las instituciones.

La primera tarea hoy en materia de confianza institucional es hacer los cambios legales para asegurar una mayor transparencia y probidad en la política.

Las sanciones tienen que ser ejemplificadoras, como la pérdida del escaño para aquellos que incurran en financiamiento irregular de sus campañas electorales o traspasen los límites del SERVEL. Los legisladores debemos actuar con un alto estándar ético. Un legislador no puede hacer leyes y al mismo tiempo, quebrantarlas. Es hora de que nuestra democracia recupere la confianza de los ciudadanos y las ciudadanas.

Del mismo modo, aparece igual de pertinente mejorar el trato que muchas veces reciben trabajadores de parte de algunos empleadores y que son fuente de reclamos ante las entidades supervisoras. Las demandas y los reclamos de los trabajadores no son una conspiración para horadar la imagen o el prestigio de la empresa privada. Muchas de esas demandas tienen fundamento y deben ser atendidas, de modo de generar una sana relación entre empresa y trabajador. Este es el sentido que tiene la reforma laboral, queremos hacer más, porque hoy el 70% de las y los trabajadores tiene sueldos de $ 600.000.= y eso genera una desigualdad enorme.

Por otra parte, Chile necesita una nueva Constitución, nacida y legitimada en democracia. Qué queremos nosotros: una discusión sin prisa, pero sin pausa. Una discusión constitucional con altura de miras, que estudie los mejores ejemplos del constitucionalismo moderno.  

Una discusión constitucional no tendría por qué echar por la borda aspectos que tienen larga tradición en nuestra cultura jurídica y económica. La democracia representativa, el respeto a los derechos humanos, el fortalecimiento institucional, la regulación para proteger el medioambiente, el derecho de propiedad, son asuntos que entre necesitamos y debemos compartir, y estoy segura que lo haremos.

El Chile del mañana requiere de una nueva ecuación entre el Estado, el mercado y la sociedad; que redunde en una articulación virtuosa entre instituciones, agentes públicos y privados. Para ello es necesario hacer un amplio debate y llegar a grandes acuerdos políticos, con visión y horizonte estratégico, que involucren a una amplia gama de actores, que garanticen su continuidad y dinamicen el ejercicio de la ciudadanía.

Es a esto a lo que nos referimos cuando imaginamos un proceso constituyente participativo y constructivo. Por eso, nuestro llamado a participar de buena fe en este debate al que nos ha convocado la Presidenta Bachelet.

COHESIÓN SOCIAL

Quisiera hablar también esta tarde sobre la cohesión social. Me refiero a la necesidad que la sociedad crezca económicamente, que progrese, pero cuidando siempre su cohesión interna, su capacidad de convocar e incluir a todos y todas en su proceso de desarrollo.

La cohesión social hoy en Chile es sinónimo de políticas para superar grandes desigualdades. El crecimiento económico de los últimos años ha permitido sacar de la pobreza a millones de chilenos. Y se han generado las condiciones para el surgimiento de nuevos sectores medios de alta vulnerabilidad, pero que ante cualquier imprevisto, pueden caer nuevamente en la pobreza.

Por eso debemos hacernos cargo de esta sociedad tan segregadora y poco inclusiva en que se ha transformado la sociedad chilena. Hay salud, educación y vivienda para los sectores más ricos, la clase media y los pobres. No podemos continuar en esta senda, porque nos hace mal como Nación.

Necesitamos reformas que sienten las bases de un crecimiento futuro con más equidad y que hagan de Chile una sociedad más integrada, más cohesionada. En educación queremos cambiar el paradigma. Pasar de un modelo de mercado a un derecho garantizado para todos los niños y niñas de Chile. Esto se traduce en que es necesario fortalecer intensamente la educación pública de manera integral –desde el jardín infantil, pasando por la educación básica, media y técnico profesional- y aliviar la carga financiera de las familias que quieren que sus hijos tengan estudios superiores. Esto va a ser un derecho: Educación gratuita y de calidad para todos y todas.

Hay literatura especializada que nos muestra que los países menos desiguales, lo hacen mejor. Ese es el fundamento de nuestras reformas. Correlacionando índices de Gini y de concentración de riqueza, con todo tipo de indicadores sociales, podemos concluir que en los países más igualitarios hay mejores índices educacionales, de salud, de nutrición, más equidad de género, entre otros.

Asimismo –y no queremos soslayarlo- esta tarde quiero hacerme cargo de un tema grave para Chile: la delincuencia. Debemos enfrentarla con decisión y firmeza. Por eso es que hacemos un llamado a que las instituciones competentes enfrentes este grave problema, lo hagan coordinadamente y con energía, porque cuando falla un eslabón en la cadena de la prevención, persecución, formalización, reclusión, y rehabilitación, el sistema no sirve. Cada institución debe asumir su particular y relevante responsabilidad, y entre todos trabajar mancomunadamente para enfrentar este flagelo.

Amigas y amigos,

Lo que buscamos todos es el desarrollo integral de nuestro país. Probablemente nos ha faltado más diálogo, más pedagogía y más eficiencia. Lo que no se puede perder es el impulso por hacer de Chile un país menos desigual.

El crecimiento económico, la confianza y la cohesión social son los elementos claves a la hora de construir el camino hacia ese desarrollo. Chile puede emprender esas reformas, si es que entre todos acordamos que es necesario hacerlo. Ojalá con el más amplio apoyo de todos los chilenos.

Necesitamos dar un salto, superar el paradigma extractivista y orientar todos nuestros esfuerzos a transformar la riqueza que deriva de nuestros recursos no renovables en recursos renovables, por medio de la educación, el desarrollo de la investigación, la ciencia y la tecnología.

Para finalizar, les reitero mi convicción que debemos hacer esfuerzos conjuntos por impulsar el crecimiento económico, sacando todo el potencial que Chile y sus regiones tienen. Poniendo siempre como norte a aquellos millones de chilenos y chilenas que no nos perdonarán no hacer nada por disminuir sus agobios y temores ante una existencia vulnerable.

Nuestro compromiso en esta materia es colaborar para hacer un buen Gobierno. Reconocemos las falencias que hemos tenido, pero del mismo modo, apoyamos los cambios para mejorar nuestro desempeño.

Quiero hacerles un llamado a ser parte de este proceso de reconstrucción de confianzas, a no cejar en el diálogo, a entender el noble origen de las reformas, a trabajar por un Chile mejor, a asumir que la buena política es necesaria para la estabilidad del país, a fortalecer la democracia, a creer en Chile y su futuro.

Señoras y señores, tenemos un gran desafío por delante: heredar a las futuras generaciones un mejor país. Tenemos todas las condiciones para hacerlo. Hagámoslo.

¡Muchas gracias!

  • Allende en Redes

  • Ubicación

    (52)240 064
    Oficina Senatorial Valparaíso
    Pedro Montt s/n - Valparaíso
    Fono (32) 2504134

    Oficina Región de Atacama
    Vallejos 888 – Copiapó
    Fono (52) 240064

    Oficina Senatorial Santiago
    Morandé 441, Ex Congreso Nac.
    Santiago Centro -
    Fonos (2) 2519 6823, (2) 2519 6720