DISCURSO DE DESPEDIDA DE LA PRESIDENTA DEL SENADO, ISABEL ALLENDE BUSSI

11 de Marzo de 2015
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Honorable Senador Eugenio Tuma, Vicepresidente del Senado saliente. Honorables senadoras y senadores. Señor Secretario General, don Mario Labbé; funcionarios y funcionarias del Senado; amigas y amigos, querida hermana Carmen Paz; queridos militantes del Partido Socialista de Chile, mi partido.

Hace un año tuve el honor de asumir la Presidencia del Senado, de manos de mi colega, el Senador de la Región de Coquimbo, Jorge Pizarro y hoy, luego de un 2014 agitado e intenso en trabajo –dada la agenda transformadora de la Presidenta Bachelet y la Nueva Mayoría- me sucederá en esta responsabilidad mi colega, el Senador por la Región de Aysén, Patricio Walker, a quien le deseo el mayor de los éxitos. Sé que el nuevo Presidente de la Corporación mantendrá el espíritu de cambio y este ritmo de trabajo, que es el que las y los chilenos nos exigen.

Estimadas y estimados colegas,

Por primera vez en 203 años de vida independiente, una mujer asumía este cargo.

Sin duda ese momento quedará en la historia nacional como un hito dentro del proceso de dignificación de las mujeres del país y del mundo. Un hito que evidencia que la mayoría electoral que representamos las mujeres se abre paso sostenidamente -aunque de manera muy insuficiente aún- en todas las instancias de decisión política.

Esa ocasión tuvo un significado muy especial, ya que tuve el privilegio de entregarle la banda presidencial a Michelle Bachelet, quien accedía por segunda vez a la Presidencia de la República. Sabíamos que sería una foto histórica, que recorrería el mundo, y así fue.

Honorables senadores,

Cuando asumí este gran desafío, señalé que esta instancia parlamentaria debía reafirmar su condición de actor político relevante en la agenda nacional.

Nos planteamos como tarea ser un eje articulador del proceso legislativo, que nuestro trabajo se hiciera con transparencia, y con el compromiso de un diálogo abierto con todos los actores y sectores del país.

Tengo la tranquilidad de haber avanzado en el cumplimiento de estos compromisos. Dejo este cargo con la satisfacción de haber encabezado un período de gran fecundidad legislativa y con la certeza de haber puesto todo mi esfuerzo por contribuir a generar un ambiente plural de trabajo, con respeto a las mayorías y minorías. Con espíritu republicano, donde todos los sectores políticos se expresaran libremente y, aquellas votaciones que no fueron por consenso, se ejercieron democráticamente las mayorías electorales.

Hoy, como Presidenta del Senado saliente, tengo el orgullo de señalar que éste ha sido el año de mayor productividad legislativa desde 1990. Tuvimos 110 sesiones, con un 95% de promedio de asistencia, y despachamos 150 proyectos de leyes, y varios de ellos marcarán un antes y un después en la vida nacional.

Producción inédita que no se refiere solo al número de leyes aprobadas, sino también a la relevancia de éstas.

Cabe realizar un reconocimiento al trabajo desplegado por los distintos ministros de Estado que estuvieron involucrados en cada uno de estos proyectos.

Pero fundamentalmente, quiero hacer un reconocimiento a mis colegas, que fueron pieza crucial a la hora de enfrentar este desafío.

Hicimos reformas políticas, hicimos reformas económicas, e hicimos reformas sociales.

Cambiamos el Sistema Binominal por un sistema proporcional, mejorando así nuestra democracia. Aprobamos el nuevo sistema con una Ley de Cuotas, para promover la participación de la mujer en política.

Logramos el voto de los chilenos en el exterior, a nivel constitucional.

Aprobamos una reforma tributaria que significará miles de millones de dólares para que el Estado pueda invertir en educación, en salud, en vivienda, entre otros.

Terminamos con el lucro, con la selección y con el copago en la educación básica y media.

Creamos la Subsecretaría de Educación Parvularia y la Intendencia de Educación Parvularia. La equidad comienza en la primera infancia.

Aprobamos el Acuerdo de Unión Civil, que viene a reconocer a todos los chilenos y chilenas el derecho que respeta su opción de pareja.

Creamos el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.

Fortalecimos los derechos de los trabajadores, en leyes tan importantes como el Multirut, la ley de trabajadoras de casa particular, el trabajador portuario, y las manipuladoras de alimentos.

Ayer mismo, aprobamos el 20% de música chilena en todas las emisoras del país.

En definitiva, con orgullo podemos decir que estuvimos a la altura de los anhelos de progreso, de cambio y de justicia social que demandan los chilenos.

Estimados colegas,
Paradójicamente, pese a estos resultados, dejo la Presidencia, también con una tremenda inquietud, y dolor.

Los primeros meses del 2015 han remecido a toda la sociedad chilena. Hemos conocido diversos episodios, de diversa magnitud, de diversa gravedad, de diversas raíces, que interpelan la ética pública de nuestra sociedad.  

Créanme que entiendo la indignación ciudadana, indignación con los privilegios, con la indebida influencia del dinero en las decisiones públicas, con la falta de transparencia en el uso de recursos para las campañas políticas y, por cierto, ante la corrupción,  las colusiones,  la fraudulenta elusión y evasión de impuestos realizados sistemáticamente.

Evidentemente, en medio de esta fuerte irritación ciudadana, muchas veces resulta imposible distinguir los esfuerzos que sucesivamente hemos realizado como Estado para ir dotando a la gestión pública de mayor transparencia, y por elevar los estándares de comportamiento ético que nos deben ser exigibles a todos.

Es una tarea inescapable hoy, de nosotros, enfrentar la tarea de la probidad, la tarea de la transparencia, la tarea de crear los mejores mecanismos para evitar que estos casos vuelvan a ocurrir, y sobre todo, la tarea de crear sanciones más drásticas y eficaces.

La política vive un momento crítico. Ha llegado la hora de dignificar la política y mostrar a las y los chilenos que la vocación de servicio público va de la mano de ponerse al servicio de sus necesidades y sus aspiraciones.

Ahora tenemos el deber de dar un paso más.

Por ello, valoramos la creación del Consejo Asesor Presidencial nombrado por la Presidenta Bachelet, conformado por personas relevantes en sus ámbitos, diversos y plurales, que tendrán un plazo de 45 días para escuchar a la ciudadanía, considerar las iniciativas y mociones parlamentarias y nos entregarán sus propuestas para el mundo público y privado, que nos permitirán salir de este difícil momento.

Ello nos da la oportunidad de elevar nuestros estándares, no solo en la política, sino también en el mundo empresarial  y ciudadano.

Honorables senadoras y senadores
Quiero reiterar mis agradecimientos tanto del Vicepresidente, Eugenio Tuma y míos, a todas y todos los funcionarios que me han acompañado en este año. Tal como lo dije, ellas y ellos son el alma del Senado, y sin su importante y silenciosa labor realizan a diario, no sería posible legislar y cumplir con nuestras funciones.

Agradecer por cierto al Vicepresidente por su permanente colaboración y apoyo desde la Mesa.

A mis colegas parlamentarios, con quienes a través de un trato cordial y respetuoso, pudimos llevar adelante una agenda legislativa que marcará los destinos de nuestro país.

A las y los senadores de la Nueva Mayoría, a mis colegas de mi Bancada y al Partido Socialista, muchas gracias por haberme dado la oportunidad de demostrar que las mujeres somos capaces de asumir grandes desafíos.

Extiendo también mi gratitud a mi equipo de trabajo por su colaboración permanente, para poder cumplir a cabalidad con los deberes del cargo.

A las y los ciudadanos de la Región de Atacama, muchas gracias por la confianza que me han dado para representarlos, por el cariño que siempre he recibido, y por su comprensión ante el desafío de desempeñar este importante cargo.

A mis amigos y amigas, a mi familia, que siempre me han apoyado en estos desafíos. El recuerdo a mi madre, Tencha Bussi, por su incansable lucha por la recuperación de la democracia en Chile.

Hoy vuelvo a mi escaño parlamentario, a seguir poniendo todo mi esfuerzo en la búsqueda de más y mejores condiciones de vida para aquellos a quienes represento, y de más y mejores condiciones de vida para todas y todos los chilenos.

Vuelvo desde esta testera a rendir un homenaje a quien inspira mi vida política, a mi padre, el Presidente Salvador Allende, un demócrata, que murió defendiendo la democracia.

Muchas gracias.

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