EL CONGRESO NACIONAL Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES

19 de Junio de 2014
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Estimado Director de la Academia Diplomática, querido Juan Somavía, gran amigo y maestro de las relaciones internacionales, quien está iniciando una nueva etapa de esta institución, donde no tengo dudas que realizará un gran cambio. Muchas gracias por esta invitación, y buenas días a todas y a todos.


La Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores es un prestigioso centro donde se forman los funcionarios responsables de la representación de Chile en el exterior.

Una escuela que entra en una nueva etapa, que seguirá entregando al país expertos en materia de relaciones internacionales, donde sus tareas serán cada vez más múltiples y también cada vez más especializadas.

En este contexto de expansión de la política exterior del país, y con el objetivo de contribuir con ella, es donde se hace necesario reforzar lazos entre el mundo político parlamentario y el mundo gubernamental de las relaciones internacionales.

Por ello, valoro esta tribuna y me enorgullece inaugurar este ciclo de seminarios sobre los poderes del Estado y las Relaciones Internacionales.

Asimismo, agradezco al Director de la Academia Diplomática, Juan Somavía, porque que me permite estar con ustedes y dar cuenta sobre el Congreso y las Relaciones Internacionales, en mi calidad de Presidenta del Senado.

Quiero, por cierto, destacar sus palabras sobre el rito histórico que fue entregarle la banda a la Presidenta de la República, Michelle Bachelet. Fue un honor y un momento único lleno de emoción.

Además, aprecio mucho que el Director de la Academia consideré central a los temas de género en la carrera diplomática. Estas son las iniciativas que contribuyen efectivamente avanzar en la igualdad entre mujeres y hombres en nuestro país.

Cuando asumí como Presidenta del Senado, entre los múltiples saludos protocolares, recibí al Cuerpo Diplomático, y mi sorpresa fue muy grata ver que 20 de sus integrantes eran embajadoras. Espero que así avancemos también en Chile.

El Mundo

Vivimos en un mundo globalizado, interconectado, donde las comunicaciones fluyen en la instantaneidad que ha posibilitado la tecnología, cambiando nuestra forma de estar en el  mundo.

Las relaciones interpersonales y grupales se multiplican, se dinamizan y enriquecen, a la vez que complejizan el quehacer de las personas y las instituciones.

Las relaciones internacionales han evidenciado este fenómeno. Por siglos, la diplomacia fue llevada en dos sentidos, que a veces se confundían, uno protocolar público y otro secreto o reservado.

Su trabajo estaba limitado a las relaciones que estrictamente determinaban los Estados, a través de su poder Ejecutivo, en pro de la mantención de la paz o la disuasión de los posibles enemigos que la amenazaban.

Las relaciones internacionales, en ese contexto, estaban restringidas a un grupo reducido de funcionarios del más alto nivel que guiaban sus actos según las estrictas orientaciones de su gobierno y dentro de un lenguaje formal que –por regla general– escapaba al entendimiento general.

Habitualmente esas relaciones estaban condicionadas -hasta la caída del Muro de Berlín- por la pertenencia a un mundo bipolar que ya no tiene cabida.

Con el avance de las comunicaciones, el transporte y el dinamismo de los intercambios políticos, comerciales y del tejido social global, las instituciones básicas de la diplomacia -cancillerías y representaciones diplomáticas- no están en condiciones de cubrir por si sola los variados canales y redes de intercambio propios de la globalización.

Hoy la tendencia es distinta, los Estados están en una fase de cooperación, donde hay competencia y colaboración. En muchos casos, la colaboración y la reflexión común ha hecho posible alcanzar acuerdos de cooperación económica, científica, cultural, técnica y política.

El número de países y de problemas comunes en el debate internacional se ha multiplicado, así como el número de actores incumbentes.

Ha crecido la conciencia mundial que habitamos el mismo planeta, que los seres humanos somos iguales y tenemos los mismos derechos, y por tanto, debemos generar acuerdos sustentables que preserven la paz y aumenten el bienestar de todas y todos.

Congreso Nacional

Evidentemente, nuestro Congreso Nacional no ha escapado a este fenómeno, adquiriendo un rol activo y protagónico a la par con la apertura de Chile al mundo, a partir de la recuperación de la democracia, en 1990.

Lo hemos hecho en una relación virtuosa con el Gobierno, en una relación de complementariedad que nunca ha desconocido el rol que la ley le otorga al Jefe o Jefa de Estado, en la conducción de las relaciones internacionales del país.

De acuerdo al artículo 53 de la Constitución, el Senado posee como atribuciones exclusivas, tres materias:

-La otorgación de su acuerdo para que la/el Presidenta/e de la República pueda ausentarse del país por más de treinta días;

-La entrega de su dictamen al/la Primer/a Mandatario/a, en los casos en que éste/a lo solicite, y;

-La autorización para permitir la entrada de tropas extranjeras y la salida de contingentes militares nacionales a misiones fuera del territorio nacional.

También es en el Parlamento donde se aprueban los tratados y convenios internacionales que suscribe el Poder Ejecutivo. Allí se busca el más amplio consenso entre todas las fuerzas políticas, en tanto expresión palpable que las Relaciones Internacionales son asumidas como una política de Estado.

Sin duda, la colaboración del Congreso Nacional, potenció las tareas del Ejecutivo en los sucesivos gobiernos democráticos, permitiéndonos alcanzar una relación fructífera con Estados Unidos, Europa y Asia, países con los que interactúa muy fuertemente nuestra economía.

El rol que ha ejercido nuestro Congreso es parte de una tendencia global, al punto de que el mundo de la academia ha acuñado el concepto de Diplomacia Parlamentaria, haciendo historia de su trayecto, características, actores, temas de reflexión e influencia en las relaciones internacionales, reconociendo el aporte que nace del encuentro entre actores que representan la diversidad política, regional y local.

La amistad entre los pueblos se enriquece en una convivencia que va más allá de los temas en conflicto -lamentablemente todavía por cuestiones de límites- para tratar asuntos de interés común como el intercambio económico, el calentamiento global, problemas migratorios, cuidado del medio ambiente, problemas de salud pública, tráfico de personas, inequidad de género, reconocimiento de derechos de pueblos originarios, entre otros.

Temas todos que tienen un carácter multidimensional y que deben ser resueltos en el contexto de un mundo cada vez más multilateral.

El Congreso Nacional ha multiplicado sus canales de contacto y comunicación más allá de los gobiernos, diversificándose en relaciones entre instituciones públicas y actores privados, del mundo científico, económico y social, de carácter nacional y regional, configurando un fenómeno que se ha denominado para-diplomacia.

El Congreso Nacional establece relaciones internacionales con otros parlamentos del mundo a nivel  bilateral y multilateral; ya sea de representación transversal o de una misma corriente política; o también con agendas de presidentes de parlamentos o con parlamentarios especialistas en temas específicos.  

Permítanme que recuerde la importancia que tuvo la decisión del Presidente Salvador Allende de abrir el país hacia la comunidad internacional y a todo el mundo. La expresión de ello es la apertura hacia el Asia Pacífico. Él inicio las relaciones con China, Vietnam, Corea. Pero también con Cuba, los países de Europa Oriental, Argelia, Mozambique, entre otros.

Él comprendía perfectamente que la dimensión internacional de la política es un ingrediente decisivo, y como parlamentario realizó la primera visita que se hizo a esos países. También no descuidó nunca la relación con los países vecinos y latinoamericanos. Hasta ahora, cuando he viajado con alguna delegación parlamentaria, el impacto que causaron sus visitas, persiste.

Diplomacia Parlamentaria

La diplomacia parlamentaria constituye un complemento de la diplomacia gubernamental, ya sea apoyando coordinadamente las iniciativas de ésta o ampliando su marco de cooperación hacia dimensiones políticas y valóricas más amplias, haciendo uso de la flexibilidad propia las instituciones representativas.

Conocida es la colaboración que los gobiernos de la Concertación solicitaron a parlamentarios de todas las corrientes políticas en la negociación de los tratados de libre comercio con Estados Unidos y con APEC.

Ahora bien, ¿cuáles son las expresiones concretas de lo que llamamos la Diplomacia Parlamentaria?

1) En primer lugar, la actividad internacional de los Presidentes de las Cámaras legislativas. Al respeto hay que destacar las visitas oficiales de carácter bilateral del Presidente o la Presidenta, destinadas a dinamizar relaciones al más alto nivel a escala parlamentaria.

Su agenda se complementa con las asistencias de importantes foros de sus pares, como la Conferencia Mundial de Presidentes de Parlamentos, o la Conferencia de Presidentas de Parlamentos del mundo, que se verifican cada cuatro años.

Tal como sucedió entre el 19 y el 21 de julio de 2010, cuando el entonces Presidente del Senado de Chile, Jorge Pizarro participó en Ginebra, Suiza, y planteó como desafío la adecuada inserción internacional de los parlamentos. La próxima Asamblea se desarrollará en el mes de octubre próximo, en el mismo lugar, donde esperamos evaluar y reiterar ese reto.

Cuando fui Presidenta de la Cámara de Diputados, el año 2003, realizamos viajes a Japón, Polonia, Hungría, Grecia y Uruguay. Además, por primera vez, se incorporaron parlamentarios de ambas coaliciones, lo que se instauró como práctica habitual hasta hoy.

Hoy por hoy, y sin ir más lejos, algo casi inédito en la diplomacia, en menos de dos semanas hemos armado mi visita oficial a Francia, con una agenda en que seré recibida por el Presidente de la República de Francia, Francois Hollande; el Ministro de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius; el Presidente del Senado francés, Jean-Pierre Bel; y la Alcaldesa de París, Anne Hidalgo.

Continuaré a Bruselas, donde me encontraré con la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashtony, en mi calidad de Presidenta del Senado de la República de Chile.

2) En segundo lugar, otra de las expresiones de la Diplomacia Parlamentaria, son las conocidas como Relaciones Interparlamentarias, que comprenden los encuentros de delegaciones permanentes u ocasionales de parlamentarios, en foros parlamentarios o asambleas parlamentarias de instancias mundiales como la Unión Interparlamentaria Mundial que agrupa actualmente a 162 parlamentos del mundo y constituye una contrapartida parlamentaria de Naciones Unidas. El Congreso Nacional tiene una activa participación en él, encontrándose afiliado desde 1950, con excepción del período de la dictadura militar, en el cual fue expulsado de la organización.

O supra regionales, como la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, que es una instancia creada en el marco del Acuerdo de Asociación Chile-Unión Europea, que inició sus trabajos en el 2003.

Y regionales, como el Parlamento Latinoamericano, que está conformado por los congresos de todos los países de América Latina y el Caribe, y se ha constituido en un órganos consultor y propositivo.

El Congreso Nacional de Chile juega un activo rol en estos tres organismos, que son de carácter deliberativo y propositivo y cuyas resoluciones constituyen valiosos aportes para el trabajo de las organizaciones del sistema de Naciones Unidas y para los órganos intergubernamentales de carácter regional.

Además, nuestro Congreso participa en el Foro Parlamentario Asia-Pacífico -contraparte parlamentaria de la APEC- y en las Cumbres Parlamentarias Iberoamericanas, que se realizan simultáneamente con las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno.

Igualmente, en la Red Parlamentaria Mundial de OCDE, creado en el 2009, con el objetivo declarado de incorporar a los parlamentarios de los países miembros en el seguimiento de los temas prioritarios como la competitividad, el desarrollo sustentable, el fomento de libre comercio, las ventajas comparativas y la productividad.

También cabe destacar la constitución de la Comisión Parlamentaria Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile); la Comisión Parlamentaria de Asociación Chile-Unión Europea, establecida a partir del Tratado Chile-UE; y la Comisión Parlamentaria Conjunta Chile-Argentina, entre otros.

3) En tercer lugar, otra expresión relevante de la Diplomacia Parlamentaría es la conformación de Grupos de Amistad bilateral a los que se integran parlamentarios de ambos países.

En Chile, el criterio para la creación de grupos de amistad es muy amplio, al punto que en ambas cámaras del Congreso Nacional se han conformado con más de 40 países. Estos grupos son muy diversos, tiene distintos niveles de trabajo, y en general, su objetivo fundamental  ha sido estrechar lazos políticos, económicos y culturales con terceros países.

Respecto de este punto cabe destacar que los Grupos de Amistad más dinámicos han sido aquellos que se han constituido como “grupos de diálogo político”, con una agenda estructurada sobre las prioridades de política bilateral de ambos Estados. Entre estos destacan Perú, Argentina, la Unión Europea, China y Japón.

Aquí resulta pertinente traer a la memoria mi experiencia como presidenta del Grupo de Amistad Chileno-Japonés. Fui invitada a Japón como Presidenta de la Cámara de Diputados. En Tokio fue recibida por el Emperador Ahikito y su Primer Ministro de entonces, Junichiro Koizumi, y por el Presidente de la Cámara de Diputados, Hidenao Nakagawa, también presidente del Grupo de Amistad Japonés-Chileno.

En ese tiempo, la negociación del Tratado con Japón no estaba muy avanzada, y una delegación encabezada por el diputado Nakagawa -uno de los principales promotores del Tratado de Libre Comercio y cercano colaborador del Primer Ministro Koizumi- venían a Chile y querían conocer la Antártica.

Como Presidenta de la Cámara gestioné con la Armada y la Fuerza Aérea ese viaje y los acompañé; allí tuvimos la oportunidad de conversar acerca de la importancia de apoyar el Tratado. Por cierto que la decisión final de aprobación del Tratado con Japón corresponde a las gestiones decisivas hechas por ambos gobierno, pero este tipo de acciones son las que se inscriben en la denominada diplomacia parlamentaria.

4) Finalmente y en cuarto lugar, es destacable la acción de Delegaciones Parlamentarias Ad Hoc para ejercer como garantes de la comunidad internacional  en procesos electorales como observadores, en negociaciones y procesos de paz o en foros internacionales de protección de derechos y libertades individuales y sociales.

Hasta ahora la experiencia de la diplomacia parlamentaria ha resultado ser de gran ayuda en la conformación de una idea país de los asuntos internacionales, dado que las delegaciones parlamentarias representan tanto al gobierno como a la oposición. Junto con ello, los grupos parlamentarios nos proveen de un diálogo más directo e informal, lo que contribuye a la ampliación de los esquemas más clásicos y estructurados de la diplomacia tradicional.

De este modo, la diplomacia parlamentaria se ha venido constituyendo en un elemento catalizador de las relaciones bilaterales, y canaliza variados intereses, sean estos políticos, sectoriales, comerciales o culturales, a los que la diplomacia clásica normalmente no accede.

Asimismo, el Congreso Nacional participa en variadas redes de cooperación interparlamentaria y solo por nombrar algunas, está la Acción Mundial de Parlamentarios, sobre asuntos políticos y de desarrollo; la Red de Mujeres Parlamentarias de las Américas, entre otros.

Probablemente nos falta un seguimiento más detallado respecto a las tareas que cumplimos, y el cómo informar sobre sus resultados, e incluso del tiempo que disponemos para estas gestiones, y también de los equipos de apoyo que requerimos, y donde la relación con la Academia Diplomática podría ser muy fructífera y complementaria.

Modernización de la Cancillería

En el ámbito legislativo, las Comisiones de Relaciones Internacionales de ambas cámaras han tenido y tienen un importante rol respecto a la unidad de criterios para colaborar en la formulación de una política de Estado, cuyo rol principal corresponde a la Cancillería.

Cabe destacar también que, en los últimos años, ha sido sometido a conocimiento del Senado un conjunto de iniciativas de ley que han buscado modernizar la estructura y funciones del Ministerio de Relaciones Exteriores, recayendo como tema principal en ambas comisiones de RREE del Senado y de la Cámara, pero que hasta ahora no han llegado a concretarse.

No obstante, el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet anunció, en abril pasado, el envío de un nuevo Proyecto de Ley de Modernización de la Cancillería, proceso en el que se encuentra trabajando el Embajador Mario Artaza, y esperemos que ello se concretice.

Finalmente, hay que considerar la participación del Senado en el despacho de la iniciativa que consagró el derecho a voto de los ciudadanos chilenos en el exterior, propuesta que se transformó en ley el 3 de mayo del presente año, y que quedará como un derecho consagrado en la Constitución –vía reforma constitucional y una vez que sea aprobada la Ley Orgánica-.y donde los cónsules serán los responsables para que las y los compatriotas que lo deseen, puedan ejercer el derecho ciudadano de elegir a la primera autoridad de la República, y puedan participar de los plebiscitos que se definan.

Relaciones con nuestros vecinos

Las relaciones con nuestros vecinos son esenciales, así como con el resto de Latinoamérica y especialmente, con UNASUR.

Hemos visto en los últimos años el despertar de una tendencia a la colaboración e integración de nuestros pueblos, en instancias como MERCOSUR, UNASUR y más recientemente, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC, que ha agrupado a 33 países, fruto del acuerdo entre jefes de Estado y de gobierno, pero en cuyo origen se encuentra el debate que se dio al interior del propio PARLATINO hace unos pocos años atrás.

Dentro de los desafíos, y bajo el marco de la CELAC, está el poder llegar a articular una coordinación con un PARLATINO ampliado, como un símil del Parlamento Europeo, para convertirse en una instancia permanente del debate político latinoamericano.

Las relaciones con nuestros países vecinos deben priorizar la mirada de futuro en pos de objetivos comunes, la búsqueda del reforzamiento de la amistad entre nuestros pueblos y la colaboración en las más diversas instancias, por sobre las diferencias bilaterales que aún persisten.

Chile seguirá siendo respetuoso de todos sus tratados, honrado sus compromisos y trabajando por resolver por la vía del diálogo, cualquier discrepancia.

Desafíos

Antes de terminar, permítanme señalar algunos desafíos para la Diplomacia Parlamentaria.

1)    En el marco de la relación entre el Poder Ejecutivo y Poder Legislativo, una forma de acrecentar los lazos es establecer reuniones permanentes con carácter de informativo de los avances de la política exterior, en las comisiones de Relaciones Exteriores del Congreso Nacional.

2)    También considero relevante profundizar el aporte de los ex parlamentarios que desempeñan funciones en el Ministerio de Relaciones Exteriores, como el caso del actual Subsecretario Riveros, o en el caso del Senador Ignacio Walker, ex Canciller, y aprovechar su experiencia acumulada en ambas instituciones.

3)    Se debe promover la actividad interparlamentaria por su carácter político, dialogante e informal, que posee como pilar fundamental la confianza, los lazos humanos y las trayectorias. En este sentido cabe destacar el rol del Senador Juan Pablo Letelier, al frente de la Comisión de RREE del Senado y su permanente ocupación en los DDHH; como del senador Jorge Pizarro en temas de Migración y del senador Hernán Larraín, en materia de Transparencia.

4)    Además es necesario potenciar el desarrollo de las reuniones de las comisiones de Relaciones Exteriores Binacionales, sistema que ha sido empleado con Brasil, Perú, Argentina y Bolivia.

5)    De igual forma, el Congreso Nacional –y en específico las comisiones de Relaciones Exteriores de ambas cámaras- puede acoger las inquietudes, intereses y demandas de los distintos actores de la sociedad civil, como ONGs, fundaciones, universidades, asociaciones gremiales, sindicatos, gremios empresariales, y organizaciones ciudadanas, para formular de manera más inclusiva, las distintas iniciativas que le toca enfrentar al país en materia de Relaciones Exteriores.

6)    Finalmente es relevante que establezcamos un diálogo más permanente entre la Academia Diplomática y las comisiones de Relaciones Exteriores de ambas cámaras, a través de una colaboración mutua, de manera institucionalizada.

Sólo unas palabras más para manifestar mi esperanza en los resultados de este diálogo multilateral, multitemático y multiactoral que significan hoy las relaciones internacionales.

De este diálogo se ha revalorizado la democracia, se ha potenciado una visión común del ser humano como un sujeto de derechos y se está reconociendo que la diversidad nos enriquece en vez de dividirnos.

Hoy abundan en nuestro lenguaje y en nuestras relaciones internacionales, conceptos y actitudes de encuentro y colaboración, que auguran tiempos mejores para todas y todos los habitantes de este mundo compartido, con sus debidas excepciones.

Sin duda, la política exterior chilena, que conduce el actual gobierno y a la que concurrimos y enriquecemos como Congreso, es una de las áreas de mayor consenso nacional, que trabajamos para preservar y acrecentar.

Nuestra conducta en esta área, nos define como un país respetuoso de los tratados y de los dictámenes de los tribunales internacionales, como instancias de resolución pacífica de nuestras diferencias. Más de cien años de historia lo ratifican.

La política internacional del Estado chileno, precisamente por su búsqueda de la paz y colaboración, es la que mayor efecto tiene en la opinión pública nacional, y y su mayor adhesión, porque entendemos que las relaciones internacionales nos involucran a todas y todos.

Tal conducta está arraigada en nuestro acervo nacional, y estoy cierta que la Diplomacia Parlamentaria lo seguirá haciendo en pos del acuerdo entre los pueblos y las naciones.

Muchas gracias.

Academia Diplomática - Santiago de Chile, 19 de junio de 2014.

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