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Saludo De Bancada Socialista A Presidenta Del Senado Por Término De Su Mandato

Martes 10 de Marzo de 2015 | Actualizado el 26/10/2017 a las 15:21:27
El martes 10 de marzo de 2015, el Senador Juan Pablo Letelier, a nombre de la Bancada Socialista, entregó su saluda a la Presidenta del Senado saliente, Isabel Allende Bussi.

La señora ALLENDE (Presidenta).- Tiene la palabra el Honorable señor Letelier.

El señor LETELIER.- Señora Presidenta, estimados colegas, deseo expresar algunas palabras ante la renuncia presentada por la Mesa. En mi opinión, mañana no será la ocasión más oportuna para hacerlo, pues nos corresponderá elegir una nueva Presidencia para el Senado de la República.

Hoy finaliza una etapa importante en la historia de esta Corporación. Llega a su término un período en el que las labores legislativas y políticas que ejercemos por mandato popular han sido conducidas por una mujer, la primera vez que esto ocurre en la historia de nuestro país, lo que nos obliga a reflexionar sobre algunos aspectos que hicieron excepcional esta Presidencia.

Primero que todo, sus resultados.

Bajo el mandato de la Senadora Allende, se sesionó más de 109 veces; se despacharon 150 iniciativas de ley y 13 proyectos de acuerdo sobre convenios internacionales; se rindieron más de 16 homenajes, y se recibió a distinguidas personalidades e instituciones.

Pero no solo es destacable la cantidad de trabajo que lideró la Senadora Allende; también lo fue el sentido de muchas de las iniciativas que correspondió tramitar durante este período, por su complejidad.

A la Mesa que hoy presenta su renuncia, integrada también por el Senador Tuma, le tocó enfrentar una labor extraordinaria a propósito de la discusión de la reforma tributaria, materia que tuvo carácter histórico. En este caso la Presidencia supo allanar el terreno para generar los acuerdos necesarios que hicieran posible el objetivo fijado dentro de los plazos establecidos, poniendo siempre el interés superior de la nación por sobre las diferencias políticas e ideológicas.

Cuando nos comprometimos a examinar la propuesta de transformación del sistema educativo por medio del proyecto de ley sobre inclusión, que puso fin al lucro, al copago y a la selección en educación, la Senadora Allende condujo el debate y la deliberación de los contenidos con apertura, imparcialidad y ecuanimidad, porque estaba enfocada en el beneficio que dicha iniciativa traería a los niños, las niñas y los jóvenes de Chile, y a sus familias.

En fin, cuando confrontamos nuestros mejores argumentos -de uno y otro lado- para cambiar el sistema electoral o para plantear el acuerdo de vida en pareja (ahora llamado "acuerdo de unión civil"), el liderazgo de la Senadora Allende fue garantía suficiente para todas y todos quienes tenemos la enorme responsabilidad de legislar para el bien de nuestra patria.

En efecto, para la bancada socialista el liderazgo de la Presidenta consiste precisamente en eso: en dar garantías a los participantes en el proceso de deliberación, permitiendo la expresión de las diversas opiniones y abriendo espacios para alcanzar acuerdos que posibiliten, finalmente, una legislación de calidad, orientada al bienestar de todos y todas y al engrandecimiento de nuestra nación.

De otro lado, cabe destacar que esta Presidencia tuvo otra connotación histórica: pocas veces un padre y una hija o un padre y un hijo han presidido esta Corporación.

El liderazgo de Isabel Allende en la conducción del Senado de la República -como el que en su momento mostró su padre, el Presidente Salvador Allende- marcó hitos que reconocerán las futuras generaciones; hitos que llevarán a Chile a estadios de mayor libertad, igualdad y fraternidad; hitos de una actitud republicana de defensa de la institución, pensando en nuestro pueblo y en los intereses superiores de la nación.

La perspectiva histórica de esta Presidencia reitera el compromiso de la Nueva Mayoría -especialmente, del Partido Socialista- respecto de una democracia que crece y se perfecciona, que busca mayor inclusión y justicia social; una democracia donde todos cabemos, sin que haya espacios para la segregación, la discriminación y el odio.

En nuestra opinión, ese es el sentido de su legado: ¡Mejor política para un Chile mejor!

Sabemos -lo sé personalmente- que la Senadora Allende deja la Presidencia de la Cámara Alta con el orgullo del trabajo bien hecho, con la satisfacción de la tarea cumplida, con la alegría y el agradecimiento de haber servido a Chile y a su pueblo. Pero también sabemos que se aleja con preocupación por el actual estado de cuestionamiento de las instituciones de la república.

No nos cabe duda de que ella seguirá luchando desde su convicción republicana y con todas las fuerzas que la animan, para ayudar a superar esta situación compleja, en que la democracia está puesta a prueba y la actividad política, en su conjunto, sufre un descrédito pocas veces visto en la historia.

La Senadora Allende no teme a los desafíos. Eso es algo que nos hace sentir tremendamente orgullosos.

Fue la segunda mujer en ocupar la Presidencia de la Cámara de Diputados y la primera en dirigir el Senado. Ahora está en contiendas internas para convertirse en la primera mujer en presidir nuestro Partido. Todo ello refleja que está consciente de la necesidad de que las mujeres se incorporen a los cargos de decisión política, a la empresa, al arte y a la cultura. Ese es su modo preferente de contribuir a los destinos de la nación y al bienestar de su gente.

Por ello, señora Presidenta, Senadora Allende, reciba usted el respeto, el agradecimiento, el cariño de la bancada del Partido Socialista por la enorme labor emprendida durante su mandato, que sin duda ocupará un lugar privilegiado en la historia de nuestro Congreso.

He dicho.

--(Aplausos en la Sala y en tribunas).

La señora ALLENDE (Presidenta).- Muchas gracias, Senador Letelier.