Menú×

Noticias

Isabel Allende, La Libertad

Sabado 17 de Agosto de 2013 | Actualizado el 28/10/2017 a las 01:22:43
La Senadora de la Región de Atacama, fue entrevistada por Gabriela García para el número especial de aniversario de la revista Paula, en torno al principal sentimiento que la acompaña hoy: la Libertad.

EL SENTIMIENTO QUE ME ACOMPAÑA
A algunas mujeres una misma emoción las ha gobernado la vida entera. Otras, al avanzar los años, se encuentran con sentimientos insospechados que las toman por sorpresa. Aquí, siete conocidas chilenas revelan cuál es la principal emoción que las habita en esta etapa de sus vidas y cómo ella les está mostrando una nueva dimensión de sí mismas.

Por Gabriela García, Daniela González y Carola Solari / Fotografía: Carolina Vargas y Alejandro Araya / Producción: Paulina Wiegand / Asistente: Belén Muñoz / Maquillaje y pelo: Rosario Valenzuela 

Paula 1128. Sábado 17 de agosto de 2013.
http://www.paula.cl/reportaje/el-sentimiento-que-me-acompana/

Isabel Allende, senadora, 68 años
LA LIBERTAD

Hubo una época, después de la muerte de mi padre y el Golpe, en que las emociones se me quedaron dentro. Sentía que una llave de agua las contenía y tenía miedo de abrirla porque no la iba a poder cerrar más. Quizás por eso me volqué hacia fuera. Desde 1973 hasta ahora, mi vida ha estado cruzada por el deber. He trabajado incansablemente en reivindicar la memoria y la trayectoria de mi padre, pero el tiempo no pasa en vano y pienso que cuando termine mi periodo como senadora ya tendré 72 años. Quisiera, entonces, tener más tiempo libre para disfrutar más a mi familia y amigas. Decirles: ¿Vamos a Nueva York? solo porque se me antoja, y no porque tengo que dar una conferencia. La necesidad de libertad se ha ido asomando paulatinamente; es un valor que mi padre me traspasó y que vi también en Tencha, mi madre. Cuando ella volvió del exilio fue mucho más mamá y abuela. Y algo de eso me está pasando ahora. Cada vez que puedo me arranco a mi parcela y como tomates de la huerta y soy feliz con mis perros. Pero no puedo quedarme más de un fin de semana y, salvo que mi cuerpo me mande una neumonía, no paro. El trabajo me ha permitido sobrellevar dolores intensos. Cuando murió mi hijo Gonzalo, en 2010, estuve solo dos semanas fuera del Parlamento. La última vez que estuve en la parcela soñé con él; podía tocarlo y sentirlo. “Mi hijo está bien”, pensé y desperté emocionada. La llave se ha ido abriendo y cuando tenga más libertad quizá lo hará más, pero ya no le temo.

Fuente: Revista Paula