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Politica Chilena Del Cobre Para El Siglo Xxi

Martes 12 de Julio de 2011 | Actualizado el 28/10/2017 a las 19:17:10
En el “Día de la Dignidad Nacional”, como lo llamara el Presidente Allende, la Senadora de Atacama, Isabel Allende participó como expositora invitada en el Seminario "A 40 años de la nacionalización del cobre: significado y vigencia del cobre para Chile" organizado por la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC).

SEMINARIO
"A 40 AÑOS DE LA NACIONALIZACIÓN DEL COBRE: SIGNIFICADO Y VIGENCIA DEL COBRE PARA CHILE"

Organiza: Federación de Trabajadores del Cobre (FTC)

Colabora: Senado de la República de Chile y Fundación Salvador Allende


FORO-PANEL:
"POLÍTICA CHILENA DEL COBRE PARA EL SIGLO XXI"

11 de julio de 2011

En un día como hoy, hace 40 años, el 11 de julio de 1971, por unanimidad de todas las fuerzas políticas reunidas en el Congreso Nacional, el Presidente Salvador Allende promulgó la nacionalización del cobre, la primera ley que él había presentado al Parlamento, y denominó este día como el Día de la Dignidad Nacional.

Hubo coincidencia en la necesidad absoluta de priorizar el interés nacional por sobre intereses privados extranjeros. Hubo coincidencia en entender la nacionalización del cobre como un ejercicio de soberanía plena coherente con el derecho nacional e internacional. También en comprender que los recursos provenientes de la explotación del cobre, si quedaban en Chile, permitirían beneficiar estimular el crecimiento económico y nuestro desarrollo integral.

Las propuestas legislativas para nacionalizar el cobre se iniciaron con dos proyectos. El primero llevaba la firma de Salvador Ocampo, senador comunista, y de Elías Lafertte, quien fuera presidente del Partido Comunista y amigo personal de Salvador Allende, y fue presentado el 21 de junio de 1951. El otro proyecto llevaba la firma del Senador Allende y fue presentado a nombre de los parlamentarios socialistas. Tal como lo decía él, ese 11 de julio: “esta batalla ha sido larga, pero hay que destacar que la conciencia del pueblo ha permitido que hoy día en Chile la inmensa mayoría sientan este día como propio”.

La defensa y recuperación del cobre para Chile, ha estado íntimamente ligada a la historia política y social de nuestro país. Es así como lo declaró el Presidente Allende ese 11 de julio de 1971: “Chile va a nacionalizar el cobre en virtud de un acto soberano, acto soberano que inclusive está consagrado en la Declaración de las Naciones Unidas, que establece que los países tienen derecho a nacionalizar sus riquezas esenciales”.

Hoy nadie podría discutir los beneficios que la cuprífera estatal ha significado para el desarrollo de Chile, que durante 40 años ha entregado más de US$ 83.000 millones, y que sólo en la última década ha entregado al fisco más de US$ 42.000 millones, en comparación con los US$ 19.380 millones de las grandes mineras privadas, a pesar de producir solo un tercio del cobre nacional.

Chile produce hoy el 36% del cobre que se consume en el mundo, lo que le significa ingresos cuantiosos. Tales ingresos quedan hoy día mayoritariamente en manos de las empresas privadas, particularmente de empresas transnacionales, las que explotan el 70% de nuestro cobre, quedando el 30% restante en manos de CODELCO.

Actualmente Codelco está llevando adelante un cuantioso plan de inversiones que considera más de 17.500 mil millones de dólares en cinco años, destinados fundamentalmente al desarrollo de cuatro proyectos estructurales como Ministro Hales, Chuqui Subterránea, Nuevo Nivel Mina El Teniente y Andina Fase II, y los de desarrollo como la Planta Concentradora de Radomiro Tomic, San Antonio en El Salvador, y Rajo Sur, que son indispensables para mantener los actuales niveles de producción. Sin ellos, la empresa perdería su liderazgo actual, al pasar de producir las 1.800.000 tmf actuales a menos de 800 mil tmf en el 2020, y el país perdería una cantidad importante de ingresos.

Dada la magnitud de las inversiones que se requieren, necesariamente el Estado debe reinvertir una parte importante de las utilidades. Así lo hizo entre 2006 y 2009, reinvirtiendo más de US$ 1.500 millones, incluyendo la capitalización de US$ 1.000 millones que aprobó el Congreso por unanimidad cuando se dictó la ley de Gobierno Corporativo.

Las ganancias de Codelco aumentaron en 257% durante el primer semestre de 2010. Sólo en los primeros seis meses del 2010 se llegó a los US$ 2.022 millones y el gobierno estimó ingresos desde Codelco por US$ 5.538 millones para 2010. Si no se reinvierten parte de las utilidades y se recurre en exceso al endeudamiento, se pondría en peligro la clasificación de riesgo nuestra empresa estatal.

Sin embargo, el Gobierno capitalizará solo un 20% de las utilidades de Codelco, autorizando un monto de 376 millones de dólares, afirmando que la decisión es una “muestra palpable del apoyo del Gobierno a Codelco”. ¿Apoyo significa reinvertir un tercio de las utilidades y privatizar activos, poniendo en riesgo a la empresa? La venta de E-cl (ex EDELNOR) para obtener US$ 1.000 millones es una muestra.

Rechazamos la vía del sobre-endeudamiento y la privatización de activos como mecanismo de financiamiento del plan de expansión de Codelco.

El gobierno asegura que no habrá sobre-endeudamiento, pero no se menciona la emisión de deuda que se hizo por US$ 1.000 en octubre de 2010, justificada para financiar el año 2011 -cerca de $ 3.200 millones- del plan a 5 años. Emplazamos al gobierno a que se pronuncie sobre los recursos y las fuentes de financiamiento.

No nos engañemos ¿dónde irán a parar los intereses por sobre-deuda? El sobre-endeudamiento es una forma de privatización. Codelco tiene recursos propios para financiar sus operaciones; es necesaria y exigimos una capitalización por ley, que sea discutida en el Congreso de manera transparente. NO a la privatización de Codelco por ninguna vía.

Hoy se cumplen 45 días de huelga de contratistas de Codelco, quienes no han sido escuchados por la empresa, que deslinda responsabilidades en los mandantes, desatendiendo que trabajan por encargo de ella misma. Codelco no puede hacer la vista gorda, esta no es cualquier empresa, es la empresa de todos los chilenos. Se está afectando a estos trabajadores y al país, la crisis ha sumando más de US$ 100 millones en pérdidas; esto es inaceptable para Chile, se debe llegar a un acuerdo con los trabajadores, ahora.

Asimismo, hoy en el aniversario de la decisión más importante que ha tomando el país para su desarrollo, los trabajadores de Codelco se encuentran movilizados y en paro para protestar por los problemas de gestión de los nuevos directivos, por la falta claridad en el camino que va a adoptar la empresa para financiar sus operaciones, y por la amenaza de despidos de más dos mil trabajadores de Chuquicamata.

La nueva administración está incumpliendo los acuerdos establecidos en los contratos colectivos y puso fin a la alianza estratégica implementada durante la Concertación, factor determinante en el éxito de la empresa en los últimos años y modelo reconocido internacionalmente. A cambio de ello, se propuso un comité que permitiría la creación de una nueva fórmula de comunicación, que hoy aún no existe.

Esta situación de menosprecio a los trabajadores del cobre y de gestión soberbia, daña la convivencia dentro de Codelco, afecta su estabilidad y pone dudas sobre su futuro, tantas como los rumores de la privatización. A pesar de los desmentidos, el gobierno debe dar señales concretas, sobre todo cuando el actual Subsecretario de Minería ha planteado como error histórico la nacionalización.

Solidarizamos con el movimiento de los trabajadores al cual se han sumado la Organización de Supervisores, la Central Unitaria de Trabajadores, la Coordinadora Minero, Metalúrgica y Energética, la Federación Minera, los Trabajadores Contratistas, los empleados públicos a través de la ANEF y el movimiento de estudiantes tanto secundarios como universitarios, que hoy se manifiesta en las calles dando una lucha ejemplar para una educación de calidad y al alcance de todos, y con quienes por cierto, también nos solidarizamos.

Desde aquí hacemos un llamado a las autoridades de la empresa, para retomar el dialogo y generar un nuevo clima de colaboración con los trabajadores.

El rol que debe jugar Codelco en una estrategia de desarrollo sustentable es crucial y dado su carácter, al ser la empresa más grande del Estado y la más importante productora de cobre en el mundo.

Codelco debe ser una empresa modelo, para ello debe modernizarse, disponer de una gestión de la más alta calidad y productividad, debe innovar tecnológicamente, respetando los beneficios de los trabajadores y resolviendo problemas aún no resueltos que afectan a los trabajadores sub-contratados. Debe consolidarse como empresa de primer orden en el ámbito mundial en materia de relaciones laborales, gobierno corporativo, salud y seguridad, prevención, Responsabilidad Social Empresarial, productividad y prácticas ambientales.

Es por ello que debemos sentar las bases para una Política de Estado para la Minería, de largo plazo.

Con una Política de Estado sería posible establecer no sólo reglas claras para todos, sino también recaudar más recursos para políticas sociales, aprobar el convenio 176 de la OIT, proteger nuestros recursos no renovables y los recursos estratégicos, y aplicar desde ya un verdadero Royalty para la gran minería del cobre, el oro, el litio y el molibdeno.

Reiteramos hoy nuestra propuesta de un Royalty, cobrando un 10% a las ventas sobre los recursos naturales que nos pertenecen a todos los chilenos y las chilenas. De ellos, un 2% debiesen ser destinados a nuestras regiones mineras.

Por otra parte, para tener una política de Estado para la minería y mirar nuestro futuro en el siglo XXI, requerimos que desde la minería nos hagamos cargo de la sustentabilidad ambiental y los pasivos que implican las labores mineras; el cómo resolvemos el uso y tipo de energía, apostando por las energías renovables; que se apoye decididamente a la pequeña y a la mediana minería, especialmente en los temas laborales y de seguridad para sus trabajadores, como los problemas que implica trabajar en altura. También debemos promover la creación de bienes públicos a través de Investigación y Desarrollo (I+D), y articular a la minería con los otros sectores de la economía.

En esta misma dirección, una política minera de cara al siglo XXI debe preparar a nuestras regiones para los cambios que implican las nuevas inversiones, tanto a nivel de los impactos positivos como negativos. Además, es fundamental crear instancias permanentes de diálogo entre todos los actores, contemplando el gobierno, los trabajadores en sus sindicatos y gremios, los empresarios, académicos, y la propia comunidad, para promover un mayor y mejor desarrollo de la industria nacional minera, pensando siempre en las nuevas generaciones.

En este 40º aniversario de la nacionalización de Cobre, quiero hacer un llamado a todos los sectores políticos, empresariales, trabajadores, chilenos y chilenas, es momento de asumir con responsabilidad la oportunidad histórica que tenemos. No podemos dejar de escuchar a la ciudadanía que demanda MÁS ESTADO.

Hoy las empresas extranjeras obtienen utilidades anuales que superan los 21 mil millones de dólares. Si consideramos que la inversión bruta que tales empresas han hecho entre los años 1974 y 2005, alcanzó en ese lapso a 19.976 millones de dólares, concluiremos que las utilidades de un año superan ligeramente la inversión total que durante todos los años de explotación han hecho tales empresas extranjeras en Chile.

Chile no debe continuar con las concesiones mineras en los términos que lo ha hecho hasta hoy porque pierde considerables recursos que pueden estar orientados al desarrollo sustentable y equitativo, resolviendo por esta vía las enormes desigualdades sociales existentes, mejorando su capital humano y favoreciendo la innovación necesaria para continuar creciendo, mejorar nuestros niveles de competitividad en el mercado mundial, e invertir en el desarrollo de las ERNC.

Es hora que trabajemos por un gran acuerdo país, con una amplia discusión, incorporando a todos los actores en torno a la participación activa del Estado en la explotación de nuestros recursos minerales y recuperar para Chile lo que el cobre entrega. Este acuerdo debe estar basado en la incorporación del Estado en todas las nuevas actividades extractivas mineras, incorporando todas las perspectivas en el debate, desde la re-nacionalización hasta joints ventures.

Es de toda justicia que usemos el cobre para mejorar la calidad de vida todos, terminando con las profundas desigualdades que nos afligen. El cobre es un recurso estratégico para transformar el Capital Minero en Capital Social.

Para terminar, quiero compartir una última reflexión que nos entregara el Presidente Allende en 1971, y que hoy está plenamente vigente, pensando justamente en lo que tenemos que enfrentar para este nuevo siglo que estamos iniciando: “Lo que se haga en el cobre dependerá de nosotros, de nuestra capacidad, de nuestro esfuerzo, de nuestra entrega sacrificada a hacer que el cobre se siembre en Chile para el progreso de la patria”.

Muchas gracias.