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60 Años De La Fundación De La Federación De Trabajadores Del Cobre

Miercoles 23 de Marzo de 2011 | Actualizado el 28/10/2017 a las 20:02:41
Discurso de la Senadora de la Región de Atacama, Isabel Allende B., en homenaje a los continuadores de los mejores valores del novimiento sindical chileno.

Honorables Senadores,

Estimados dirigentes de la Federación de Trabajadores del Cobre, que nos acompañan en las tribunas con su Presidente, Raimundo Espinoza.

Comparto aquella afirmación que dice que la democracia se perfecciona cuando se amplían y consolidan las organizaciones de la sociedad civil. En este ámbito nuestro país tiene déficit, aunque con excepciones notables, como ocurre con la Confederación de Trabajadores del Cobre, creada el 23 de marzo de 1951, la que desde 1993 asume el nombre de Federación de Trabajadores del Cobre, constituyéndose en su legítima heredera. Esta poderosa organización sindical ha ejercido un importante papel en la defensa de los derechos de los trabajadores, de la democracia y de los más altos intereses del país, convirtiéndose en uno de los actores relevantes en momentos cruciales de nuestra historia reciente.

La Confederación nace en un período caracterizado por la represión al movimiento obrero, asumiendo la representación y la defensa de los trabajadores de las grandes empresas mineras, en aquella época en manos de corporaciones norteamericanas. Pero sus preocupaciones no se agotaban allí, también desde su nacimiento la Confederación asumió la lucha por fortalecer los derechos ciudadanos, influyó en el fortalecimiento del movimiento sindical aportando a la creación de la Central Única de Trabajadores (CUT), influyó fuertemente a favor que se dictara la Ley que hizo posible eliminar el cohecho en las elecciones y, también desde su nacimiento, la Confederación se comprometió con la propuesta de nacionalizar el cobre para Chile.

Es decir, sus dirigentes y sus bases no limitaban sus demandas y sus luchas a las reivindicaciones internas sino que asumían banderas vinculadas a los grandes temas del país, apoyando procesos transformadores orientados mejorar nuestra sociedad proponiendo ampliar los derechos y las libertades y hacerla más equitativa.

En materias reivindicativas los trabajadores del cobre plantearon con fuerza la solución a sus problemas económicos y sociales junto con demandar recursos para el crecimiento cultural y el perfeccionamiento técnico y profesional. En lo social lograron tempranamente sustituir campamentos miserables por la construcción de casas dignas para los obreros y empleados, la construcción de escuelas y hospitales y de centros de recreación. En lo legislativo sus luchas significaron que se dictara el Estatuto de los Trabajadores del Cobre, el contrato permanente para los trabajadores que ejercían labores discontinuas, el perfeccionamiento de la Ley de Accidentes del Trabajo, el cambio de la calidad jurídica de obrero a empleado, y muchas otras. Es decir, su concepción del rol sindical era integral, abarcando todas las dimensiones que favorecían a los trabajadores, buscando con ello disminuir las diferencias de acceso a los beneficios sociales y económicos del desarrollo.

Su primer presidente fue el ingeniero químico Manuel Ovalle Quiroga, militante socialista, que junto a otros líderes sindicales diseñó los rasgos fundamentales que caracterizarían a la Confederación. De sus filas surgieron diputados y senadores, entre estos últimos están Baltazar Castro y Ramón Silva Ulloa. Fueron elegidos diputados dirigentes sindicales como Héctor Olivares, José Monares Gómez, Juan Argandoña y, posteriormente Rodolfo Seguel, todos ellos comprometidos con los intereses y aspiraciones de los trabajadores y con los intereses superiores del país.

De manera particular quisiera destacar entre los parlamentarios mencionados a Héctor Olivares, quien fuera uno de los fundadores y presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, diputado socialista en varios períodos y uno de los integrantes de la Comisión que redactó el proyecto de reforma constitucional que permitió la nacionalización del cobre bajo el gobierno del Presidente Salvador Allende. Héctor Olivares fue detenido en la Isla Dawson por la dictadura militar y posteriormente obligado al exilio, del cual regresó en 1988 para incorporarse al movimiento político y social que logró la recuperación de la democracia en nuestro país. Fallecido el 2009, su vida se caracterizó por la entrega consecuente con sus ideales. Vaya también para él nuestro sentido homenaje.

Señores senadores,

Chile, gracias a las movilizaciones sociales y propuestas como las que hacía la Confederación de Trabajadores del Cobre, todos los sectores políticos tomaron conciencia de la importancia de la nacionalización de las riquezas mineras del país y aprobaron la reforma que las hizo posible. Primero fue su “chilenización”, bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, y posteriormente su nacionalización bajo el gobierno de Salvador Allende.

Al respecto, Radomiro Tomic, con gran elocuencia decía: “Bajo las asoleadas y abrasadoras tierras de Chuquicamata y bajo la nieve de El Teniente están los medios financieros y económicos necesarios para dar forma a todos nuestros sueños de una economía diversificada y los más altos niveles de alimentación, vivienda y salud para nuestro pueblo”.

Por su parte el Presidente Salvador Allende afirmaba que la nacionalización era indispensable para “fortalecer la economía de Chile, para romper su dependencia económica, para completar la esperanza y el anhelo de los que nos dieron la libertad política, para conquistar nuestra segunda independencia, la independencia económica de nuestra Patria”.

Pienso, honorables senadores, que en esta materia hemos retrocedido. Hoy sólo se produce un tercio del cobre en manos de nuestra empresa pública de CODELCO y el resto de la producción está en manos privadas.

Ahora bien, no todo fue fácil para la Confederación. Como consecuencia del golpe de Estado de 1973, murieron en el Regimiento Copiapó los dirigentes Benito Tapia y Magindo Castillo; igual suerte corrió Ricardo García, gerente general de Cobresal en El Salvador; sus dirigentes nacionales fueron detenidos y miles de trabajadores del cobre sufrieron persecución.

Durante la dictadura, los trabajadores del cobre levantaron con decisión la bandera del retorno a la democracia, enfrentando todos los riesgos que ello significaba. Ellos participaron activamente en las protestas nacionales contra la dictadura y se comprometieron en todas las acciones que llevaron al país a recobrar su democracia. En esta etapa de riesgos y sueños compartidos, es justo reconocer el valor y la capacidad de liderazgo unitario de Rodolfo Seguel, reiteradas veces detenido, agredido y procesado por su rol como presidente de la Confederación.

Hoy, desde la Federación de Trabajadores del Cobre, sus afiliados no abandonan los ideales que llevaron a su creación hace 60 años. Por ello han enfrentado a quienes están por la privatización de CODELCO, han propuesto mejorar las condiciones precarias de los trabajadores subcontratados, se han manifestado a favor de un mejor royalty, están por mejorar las condiciones laborales no sólo de los trabajadores del cobre sino que solidariamente de todos los trabajadores del país.

Motivo de especial preocupación para la Federación de Trabajadores del Cobre ha sido una mirada a largo plazo de la principal riqueza minera del país y de la empresa estatal CODELCO. Por ello ha manifestado su profunda inquietud porque la actual administración ha desechado la Alianza Estratégica que existía entre CODELCO y los trabajadores del cobre, poniendo en cuestión el modelo de gobierno corporativo instaurado bajo el gobierno de Michelle Bachelet. Preocupa, además, a la Federación, asegurar el Plan de Inversiones de CODELCO ante opiniones en el sentido que las utilidades de la empresa no se reinvertirán, lo que constituye un primer paso para su descapitalización y eventual privatización.

Siguiendo la herencia de preocupaciones sociales que van más allá de sus estrictos intereses mineros, la Federación promueve la igualdad de género y el desarrollo sustentable en el país, con los propósitos que el crecimiento vaya de la mano con mejores condiciones sociales, resolviendo las desigualdades y protegiendo el medioambiente.

Por lo que brevemente he reseñado, los senadores socialistas y del Partido por la Democracia adherimos a este merecido homenaje a los sesenta años de la fundación de la Confederación de Trabajadores del Cobre, valorando sus luchas, manifestando nuestro respeto a sus mártires y compartiendo sus ideales de aportar a la construcción de un mejor país, donde los trabajadores y los sectores más humildes puedan vivir sin ser excluidos de aquellos beneficios y derechos que los dignifican como seres humanos, haciendo posible su plena realización.

Saludo a los dirigentes de la Federación que hoy se encuentran en la tribuna del Senado, continuadores de los mejores valores del movimiento sindical chileno y de sus grandes aportes a la construcción de un mejor país.