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Más Democracia Más Transparencia Más Vocación De Servicio Y Mejor Capacidad De Representación

Sabado 01 de Abril de 2017 | Actualizado el 25/10/2017 a las 16:28:30
Discurso de la Presidenta del Partido Socialista de Chile, Senadora Isabel Allende Bussi en el Comité Central realizado en el ex Congreso Nacional, en Santiago de Chile.


MÁS DEMOCRACIA MÁS TRANSPARENCIA
MÁS VOCACIÓN DE SERVICIO

Y MEJOR CAPACIDAD DE REPRESENTACIÓN

 

Intervención de Senadora Isabel Allende B.
Presidenta del Partido Socialista de Chile

 

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL
Santiago de Chile – Ex Congreso Nacional
1 de abril de 2017

 

Queridas compañeras y queridos compañeros,

 

Este será el último Pleno del Comité Central que corresponda conducir a esta Mesa. El domingo recién pasado la militancia ha decidido sobre quienes dirigirán al Partido durante el próximo período, en un proceso que no podemos calificar sino de exitoso, con la participación de más de 28 mil militantes que concurrieron a votar.

Saludamos a todos los compañeros y compañeras que fueron candidatos en los distintos niveles de conducción partidaria, a los electos y a quienes no lo fueron. Este esfuerzo democrático da cuenta de un partido vivo y, hay que decirlo, el más participativo de todos, que tiene la capacidad de renovar sus autoridades en medio de los acuciantes desafíos que enfrentamos como fuerza política.

Por cierto, quiero felicitar a quienes han triunfado, porque permiten dar continuidad al entendimiento político que hemos construido, con un sello de inclusión y respeto a la institucionalidad, y que ha dado gobernabilidad a nuestro partido durante los últimos dos años.

El país enfrenta una encrucijada. En pocos meses más, los chilenos vamos a dirimir cuál es el camino que queremos seguir: o profundizamos las reformas puestas en marcha por el Gobierno de la Presidenta Bachelet o se abre paso al intento de detener los avances sociales y políticos de este período.

La derecha y su candidato lo han dicho con toda claridad: quieren desmontar las reformas. No les gusta la educación gratuita, porque prefieren los privilegios de quienes pueden pagar. Quieren reponer soluciones de mercado ahí donde hemos hecho avanzar los derechos sociales.

Es por eso que las elecciones de noviembre son especialmente importantes. Como pocas veces desde la recuperación de la democracia, nos enfrentamos a una derecha que está jugando sus cartas, que ha tenido la capacidad de ordenarse y presentar una opción presidencial clara y competitiva.

Su estrategia permanente de bloqueo a cualquier cambio y de tergiversar el sentido de las reformas los ha puesto a la ofensiva. No podemos permitirlo.

Es cierto, nosotros estamos pagando costos. Las dificultades en la implementación de las reformas y un desempeño electoral mediocre en las últimas elecciones municipales, se suman a un cuadro económico que genera temor entre los chilenos. Crecer y crear empleo ha pasado a ser una prioridad ineludible.

Es evidente que estos costos nos han afectado en orden y en unidad, pero estoy convencida que tenemos las bases políticas y sociales para enfrentar en buen pie los retos electorales que se avecinan.

Que no se equivoque la derecha, la crítica puede tener sus fundamentos, pero no tiene que ver con las transformaciones, sino más bien con el cómo se han implementado o con la dificultad de transmitirlas adecuadamente. Porque Chile sigue reclamando más justicia y debemos estar a la altura de esa exigencia.

Nuestro proyecto de construir un país equitativo sigue plenamente vigente y nos impone la obligación de hacer las cosas bien para proyectar las transformaciones puestas en marcha.

¿Es que acaso alguien duda de que es imprescindible poner la educación al alcance de todos o que es necesario tener un sistema de pensiones dignas alguna vez?

¿No es acaso tarea del progresismo indicar una ruta para alcanzar objetivos tan ambiciosos, pero absolutamente posibles?

Chile sigue siendo un país inaceptablemente desigual y a nuestros adversarios no les preocupa que siga siendo así. Esas no son las tareas de la derecha. Son nuestras banderas y a ellas nos debemos.

Compañeras y compañeros,

La construcción de una sociedad más justa exige una economía dinámica para financiar la solidaridad. Somos un país que tiene un largo trecho que recorrer para alcanzar el desarrollo inclusivo, aún con todos los avances que hemos tenido en estos años.

No concebimos este esfuerzo sin transformar nuestro aparato productivo, a partir de las fortalezas que hoy tenemos en nuestros propios recursos naturales. Avanzar hacia una economía basada en el conocimiento es una tarea nacional que exige el compromiso de todos. Supone formar una mayoría política y también social, y ello obliga a ofrecer a Chile un nuevo pacto donde los socios principales sean los sectores populares y las clases medias.

Sin un nuevo acuerdo por el crecimiento y el empleo corremos el riesgo de quedar atrapados en el estancamiento y la conflictividad.

Hace algunos meses los senadores socialistas formulamos un planteamiento en ese sentido, de asignar a un sector público dinámico e innovador, un rol más activo en la recuperación de la economía.

No es sólo una tarea estratégica: es también urgente. No permitamos que la derecha se apropie del discurso del crecimiento y el empleo, manipulando el temor que los chilenos tienen de perder su trabajo o sus ingresos. Por eso es que junto con las tareas de la solidaridad y la justicia social, debemos levantar nuestra propuesta programática con un pilar económico robusto y viable.

Estimados miembros del Comité Central,

Es evidente que mientras la derecha hace sus tareas, definiendo con precisión su itinerario que culmina en un candidato único de todo el sector, en la Nueva Mayoría estamos aún a la espera de concordar si realizaremos o no una primaria legal, lo que para el Partido Socialista es esencial. Como coalición tenemos un déficit de unidad, de gestión política y de generosidad, que son imprescindibles para enfrentar los próximos desafíos electorales.

Sin embargo, podemos decir con propiedad que el PS ha logrado avances importantes, por de pronto acabamos de efectuar las ya mencionadas elecciones internas, de lejos, las más concurridas en todo el espectro político.

Cuando el desprestigio de la política ha dificultado hasta el extremo que los partidos políticos encuentran dificultades para conseguir las firmas para mantener su existencia legal, los socialistas hemos cumplido ampliamente.

Hoy, somos el primer partido inscrito nacionalmente y que ha cumplido y superado las metas en todas las regiones. Quiero saludar y reconocer a la Secretaria General y a los encargados de implementar el refichaje, lo que nos ha permitido además, acercarnos a la meta ambiciosa que nos propusimos como Dirección de llegar a 40.000 afiliados.

No se trata sólo de cumplir con las exigencias legales.  No es lo administrativo lo que resaltamos sino el significado político que tiene la incorporación de miles de nuevos militantes. Cuando chilenas y chilenos miran la política con distancia, nosotros hemos sido capaces no sólo de volver a inscribir a nuestros militantes históricos, sino de encantar a muchos nuevos, y por cierto de muchos jóvenes entre ellos.

Puede haber muchas razones detrás de este fenómeno, entre ellas ser el partido de la Presidenta Bachelet y de Salvador Allende, pero también ser un partido que ha hecho de las reformas estructurales su razón de ser.

Este logro nos impone nuevas exigencias y la pregunta que surge es qué partido seremos capaces de ofrecer a estos nuevos militantes. Porque las malas prácticas políticas ya no son tolerables. Los partidos no pueden ser más organizaciones encerradas en sí mismas, sino abiertas a la sociedad.

Estos nuevos militantes nos obligan a cambiar y debemos hacerlo en profundidad. Más democracia, más transparencia, más vocación de servicio y mejor capacidad de representación. Son desafíos políticos para el partido que no admiten espera: debemos actuar desde ya para honrar la confianza de esos chilenos y chilenas que han creído en nosotros.

Junto a ello, es necesario recordar que logramos enfrentar, a pesar de todo, en buen pie las elecciones municipales, a pesar que la coalición no obtuvo un buen resultado. Mientras la centroizquierda bajó en votos y en municipios, el Partido Socialista elevó su representación municipal en más de 30 concejales que en la elección anterior. Ciertamente, en la base de ese resultado está el trabajo incansable de cientos de militantes que acompañaron nuestra campaña y, claro está, el esfuerzo de los propios candidatos.

A ese trabajo se sumó el apoyo decidido y fundamental de esta Mesa para capacitar a los candidatos, para apoyar intensamente sus campañas a lo largo de todo el país y hacer un aporte sustantivo al financiamiento en el marco de esta nueva legislación.

Por otro lado y concretando la vocación histórica de nuestra partido de promover el debate de ideas y de construir plataformas programáticas que reflejen esas ideas, pusimos en marcha nuestras comisiones programáticas tanto a nivel nacional como en regiones, con la valiosa colaboración de nuestro Instituto Igualdad y de la Secretaría de Programas del Partido.

Cumplir con nuestros deberes partidarios es, sólo una parte de nuestras tareas. Tenemos por delante la necesidad de enfrentar en las mejores condiciones posibles a un adversario que ha logrado amenazar nuestra proyección.

Cumplir esas condiciones requerirá de toda nuestra energía y generosidad, pensando en el bien superior de la coalición y de Chile. Primero, unidad en torno a un programa común; segundo, una lista parlamentaria para enfrentar a la derecha en un frente unitario; y tercero, un candidato único que encarne nuestra unidad y nuestras convicciones, pero no menos importante, que nos permita derrotar a la derecha.

Contamos con bases ideológicas y acuerdos sustantivos para construir un programa de toda la centroizquierda. Mientras haya justicia social por la que luchar, nuestro entendimiento histórico seguirá siendo una necesidad para el país. En ese sentido, quiero valorar la definición de la Democracia Cristiana de remarcar su pertenencia al espacio político común que hemos construido entre el centro y la izquierda.

Lograr un pacto parlamentario unitario que será lo que permita optimizar nuestro desempeño electoral.  Sé que será una tarea ardua, pero estoy segura que lo lograremos. Pondremos todo de nuestra parte para que así sea.

Que nos quede claro: El Partido Socialista no será funcional a ningún acuerdo que implique dividir a la centro-izquierda en perjuicio de alguno de sus actuales componentes.

Permítanme una reflexión adicional: los progresistas fuimos capaces de hacer una profunda reforma política que permitió, entre otras cosas, sacar el dinero de las campañas, establecer la obligatoriedad de la cuota del 40% de género y, en un logro histórico, poner fin al Sistema Binominal y sustituirlo por un sistema proporcional corregido.

De esta manera, pusimos término a la exclusión y, al mismo tiempo, abrimos las puertas para el surgimiento de nuevas fuerzas políticas. Lo hicimos porque estamos convencidos de profundizar la democracia y ampliar la diversidad, y así seguiremos actuando.

Compañeras y compañeros,

Quisiera decir con la mayor claridad que en las últimas semanas se han manifestado distintas opiniones que han planteado revisar el mecanismo de definición presidencial que nos habíamos acordado. Por tanto, la Mesa, en su reunión de ayer, ha evaluado que dada estas diferentes posiciones que sea este propio Comité Central, soberanamente, quien resuelva si se mantiene el camino trazado o se buscan otras opciones.

Desarrollemos un debate constructivo entre todos, porque las distintas posiciones son legítimas, para que la decisión de este pleno sobre el mecanismo reciba una amplia adhesión, y contribuya a fortalecer la relevante fuerza política que somos, como Partido Socialista.

Compañeras y compañeros,

Al dirigirme hoy a ustedes, cuando esta Mesa está culminando su período, quiero agradecer a quienes hicieron posible que por primera vez en nuestra historia una mujer condujera el Partido Socialista, con la participación más alta que haya habido en una elección partidaria desde la recuperación de la democracia.

No tengo más que reconocimiento para los miles de socialistas que han apoyado a esta Mesa y que han trabajado lealmente para mantener en alto nuestras banderas. Como asimismo, agradecer a los compañeros y compañeras de esta Mesa por su fraterna colaboración y permanente apoyo.

Asimismo, quiero saludar al compañero Fidel Espinoza, que ha sido electo como nuevo Presidente de la Cámara de Diputados, y también al compañero Osvaldo Andrade, quien acaba de dejar ese cargo.

Le ha tocado a esta Dirección enfrentar un período complejo. Las dificultades del proceso político de las reformas y -digámoslo con toda claridad- el duro impacto de las irregularidades del financiamiento de las campañas electorales, han incidido en la evaluación negativa del gobierno y de las fuerzas políticas que le damos sustento.

Nuestro gobierno ha llevado adelante cambios impostergables. Nuestra Presidenta ha tenido el coraje de cumplir con sus compromisos. Valoramos y no olvidamos que ella estuvo dispuesta a jugarse su capital político por hacer de Chile un país más justo.

¿Hay cosas que se pudieron hacer mejor? ¿Hay cosas que se pudieron hacer de otro modo

Tenemos nuestra propia evaluación y la hemos hecho ver: el PS fue el primer partido que habló de la necesidad de priorizar y mejorar la gestión, en un marco de estrechez económica y déficit de la política. Pero antes que cualquier cosa somos leales. La Presidenta Bachelet sabe que este es su partido y que puede contar con él siempre y para todas las tareas que se requiera.

Hoy quisiera saludar este reconocimiento y valorar con mucho cariño la reafiliación de nuestra Presidenta en nuestro partido.

Estimados miembros del Comité Central,

Si estos son tiempos complejos para la política, lo son especialmente para la izquierda. Por ello es que tomar decisiones relevantes no es simple. Quienes pretendan lo contrario cometen un grave error de apreciación.

Por eso es doblemente importante el funcionamiento de nuestra institucionalidad y confiamos plenamente en ella. No es lo mismo voluntarismo que liderazgo.

Al mismo tiempo, quiero hacer un llamado de atención respecto del modo adecuado de conducir el debate partidario. No hay peor práctica política que la del fuego amigo: no sólo por deslealtad, que ya de por sí es grave, sino que también porque es un obstáculo para el éxito de un proyecto colectivo.

Al Partido no le sobran liderazgos: cuidémoslos.

Hoy son tiempos difíciles para las fuerzas progresistas en todas las latitudes. La transformación de las sociedades, con la salida de la pobreza de millones de seres humanos y la emergencia de una nueva clase media, nos obligan a renovar el proyecto político transformador.

Las contingencias de la economía no ayudan a hacer visibles nuestros valores y nuestras ideas. La dinámica del cambio social y político que ponemos en marcha genera, en ocasiones, temores que los conservadores saben manipular.

Sin embargo y lo repito: es demasiado lo que queda por hacer para que Chile sea un país más justo, donde el progreso llegue a todos y no sólo a una minoría privilegiada. No podemos dejar a mitad de camino la consagración de derechos sociales, especialmente en el campo de la educación, la salud y las pensiones.

El horizonte de un país equitativo y cohesionado, el sueño de una comunidad organizada para proteger a todos sus integrantes, debe seguir siendo la fuerza movilizadora que nos impulse.

Sin descanso y con valentía, pero con la serenidad que nos brinda el saber que nuestras ideas y nuestros valores son los que Chile necesita.

Lo hemos hecho antes y podemos hacerlo ahora.

Muchas gracias.