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Debemos Proyectar A La Nueva Mayoría En Las Municipales, Parlamentarias Y Presidenciales

Sabado 14 de Noviembre de 2015 | Actualizado el 25/10/2017 a las 23:07:30
Discurso de la Presidenta del Partido Socialista de Chile y Senadora de la Región de Atacama, Isabel Allende Bussi, ante el Pleno del Comité Central en Santiago de Chile, en la sede del ex Congreso Nacional.

INTERVENCIÓN

SENADORA ISABEL ALLENDE BUSSI
PRESIDENTA PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL

Santiago, 14 de noviembre de 2015

 

Estimadas compañeras y compañeros:

Al iniciar mis palabras, quiero entregar a nombre del Partido Socialista de Chile, toda nuestra solidaridad con el pueblo de Francia y las víctimas de los feroces atentados terroristas sufridos ayer en París. Nuestro corazón socialista está con el pueblo francés y sus víctimas inocentes. No es posible que en el siglo XXI, ocurran estos hechos criminales con más de 150 víctimas fatales y decena de rehenes. Para nosotros el respeto a los derechos humanos es fundamental. Condenamos con toda nuestra fuerza estos atentados contra la democracia, la igualdad, el respeto por la diversidad y los derechos humanos.


(Un minuto de silencio por las víctimas)

Quiero partir saludando a todas y todos los militantes de la Juventud Socialista, por los 80 años que cumplieran este 4 de noviembre -coincidiendo con el día en que el Presidente Allende asumió el La Moneda- y recordando lo importante que siempre fueron los jóvenes para él. Un saludo caluroso y el compromiso de esta dirección para revitalizar y fortalecer la presencia de nuestra JS en los diferentes ámbitos de acción, especialmente a nivel estudiantil y en el mundo popular.

Este es el último Pleno del Comité Central de este año 2015. Ha sido un año difícil y duro en términos políticos, económicos y también éticos. Aún así hemos mantenido el rumbo de los cambios y hemos reafirmado nuestra promesa de mayor igualdad y cohesión social, en un escenario de restricciones económicas, con una ciudadanía más crítica y desconfiada del sistema político.

En el año que dejamos atrás se ha visto un deterioro progresivo de la vida política, desprestigiada y en buena medida judicializada por las malas prácticas en su financiamiento, y por un clima enrarecido por el proceso político de las reformas y sus avances. Pero también, ha sido un año marcado por las malas prácticas empresariales, y por la crisis de la Iglesia Católica, dando cuenta de un fuerte impacto en las principales instituciones del país.

Como si ya no fuera suficientemente complejo un el panorama, enfrentamos además, una economía golpeada por el fin del ciclo de precios altos de las materias primas, sin que hayamos sido capaces como país de dar un salto en innovación y reconversión. Un país que no ha capacitado a sus recursos humanos para generar un cambio en el modelo de desarrollo. Un país que no ha hecho inversiones potentes en ciencia, tecnología e innovación para fundar un nuevo modelo productivo.

No es casual el malestar de la comunidad científica. En materia de investigación y formación en capital humano avanzado estamos lejos de los países desarrollados. El acceso a la ciencia es también un camino hacia la igualdad.

Añadamos a este cuadro de desaceleración económica, los reiterados signos de corrupción en las prácticas empresariales, como la colusión y la defraudación tributaria –por mencionar las más conocidas-, que han significado una vez más esquilmar recursos a toda la ciudadanía y dañar la fe pública.

Pienso que desde el Cónclave, sin resignar la voluntad de cambio que anima a este Gobierno, hemos debido ajustar expectativas sociales, darle mayor gradualidad y la maduración necesaria que se requiere. A pesar de ello, también debemos reconocer que ha habido dificultades para congeniar las expectativas de las organizaciones gremiales tienen sobre reajustes salariales, frente a la severidad de las restricciones económicas que enfrentamos, y que se han traducido en un largo paro como el caso del Registro Civil, afectando severamente a la ciudadanía.

Requerimos que el mayor realismo político que nos demandan estos tiempos no sea sinónimo de conservadurismo, sino de una mayor eficiencia para impulsar las transformaciones sociales y políticas que comprometimos, y que el país necesita.

Por otro lado, tenemos un entorno internacional marcado para Chile por dificultades vecinales, donde continuamos sin poder superar conflictos atávicos y poder asentar una relación de cooperación y de interés mutuo con nuestros vecinos.

Debemos reconocer que nos enfrentamos a un momento complejo, en la demanda de Bolivia ante la Corte Internacional de La Haya. Nosotros, como socialistas, ratificamos nuestra vocación latinoamericanista, y esperamos que una vez resuelto el caso en La Haya, podamos retomar el diálogo para encontrar la mejor solución para ambos países.

Apoyamos las decisiones que la Presidenta Bachelet ha tomado en esta materia, y valoramos la posición de Estado de todas las fuerzas políticas al ponernos unitariamente tras ella.

La política exterior del Partido Socialista, sus alianzas internacionales, la solidaridad y la cooperación son parte de su impronta desde sus orígenes, y nuestra vocación por la integración regional y global, siempre nos ha sido reconocida en el mundo.

Por ello, en el terreno internacional hemos realizado una gira por España e Inglaterra fortaleciendo los lazos con nuestros partidos hermanos, como el PSOE y el Laborismo británico.

También es importante destacar la reciente declaración conjunta en la XXI Sesión de la Comisión Mixta Chile-UE que ayer me tocó co-presidir con la Diputada del SPD y europarlamentaria, Constanze Krhel, donde se desatacó unánimemente que la demanda interpuesta por Bolivia ante la Corte de La Haya relativa a su aspiración marítima, es un tema estrictamente bilateral.

En medio de este cuadro, hoy vemos señales positivas. Observamos una Presidenta activa, una gestión política que ha ido precisando prioridades y reafirmando el funcionamiento normal de nuestra democracia.

Por de pronto, tenemos ya en el Congreso, o esbozados públicamente, leyes o los principales lineamientos de la totalidad de las reformas comprometidas en el programa presidencial, incluyendo el Proceso Constituyente.

Vemos la economía creciendo lentamente, pero creciendo y  que la inflación se mantiene dentro de cauces controlados. Nuestros compatriotas han ido comprendiendo este panorama y ajustando expectativas, pero tenemos que asumir que ello genera malestar y reclamo ciudadano.

Al mismo tiempo, al populismo que busca girar a cuenta del futuro más allá de lo que el crecimiento económico o los ingresos fiscales permiten, no debemos permitir que encuentre espacio en nuestras políticas públicas.

Por otra parte, a pesar de los estragos que ha causado la naturaleza, la ciudadanía valora la capacidad del gobierno para reaccionar frente a las catástrofes naturales.

Así, no cabe sino saludar el tremendo coraje de la Presidenta de la República. Ella es quien ha jugado un rol central en el cambio de escenario y reconocemos y valoramos su protagonismo.

Por ello, nos parece también alentador el crecimiento en las encuestas de la adhesión a la Presidenta Bachelet. Esperamos que ello sea una tendencia en el tiempo, que se vaya consolidando durante el 2016. En cualquier caso, la Presidenta Bachelet sabe que cuenta con la lealtad de su Partido.

Es este marco político contingente el que define las tareas coyunturales y de mediano plazo que debemos enfrentar en los próximos meses.

Compañeras y compañeros,

Una primera tarea tiene que ver con los fundamentos económicos de toda gestión política: dada la modesta expansión de la economía necesitamos elevar la eficiencia del gasto fiscal. En la medida que el gasto público, a través del presupuesto 2016, será la principal herramienta del desarrollo, sus deberes tanto con el crecimiento como con la equidad social se hacen más acuciantes y exigentes.

En este terreno las prioridades nos parecen evidentes. En salud y seguridad ciudadana encontramos una fuerte reprobación pública que debe ser enfrentada con un Ejecutivo más proactivo y eficaz.

En el área de seguridad ciudadana tenemos el deber de hacer mucho más, con las policías, con el Ministerio Público, con políticas preventivas y rehabilitadoras, que hagan frente eficazmente a las cada vez más violentas formas de delito. Debemos involucrar activamente a las comunidades porque los más afectados son quienes menos aparecen en los medios: los trabajadores, los pobladores, los más humildes.

En el caso de la salud, es imperativo ser capaces de reducir drásticamente las listas de espera, contar con los especialistas necesarios y asumir con claridad, y sin ambiguedades ante la población, lo que vamos realizar en materia de infraestructura hospitalaria.

Es cierto, sabemos de las dificultades de gestión y del marco presupuestario restringido. Pero una cosa es la evaluación de desempeño de un área que, digámoslo, fue recibido con severos déficits en marzo de 2014, y otra cosa es pretender enlodar a una ministra que lo único que ha hecho es hacer frente a las dificultades. Por eso rechazamos la acusación constitucional que sectores opositores han presentado en contra de la Ministra de Salud, Carmen Castillo.

Esa es mala política, que no pone en el centro las cuestiones verdaderamente gravitantes y sólo busca ventajas políticas menores.

Por otro lado, los socialistas estamos convencidos que el Fondo de Infraestructura debe ser un instrumento útil no sólo para elevar nuestra competitividad, sino también de reactivación en estos momentos difíciles, a lo largo de todo Chile. Porque la inversión pública bien hecha genera empleo, dinamiza la economía y es una de las tareas que tenemos que reforzar.

En el campo de la recuperación de confianzas nos parece clave concluir la tramitación de los proyectos derivados de la comisión Engel. Las principales iniciativas de la agenda de probidad avanzan en su implantación o en su trámite parlamentario.

Desde ya, valoramos la promulgación de la ley que condena con el cese del cargo, ante graves infracciones a las leyes del financiamiento electoral. En esa misma línea, si los partidos políticos aspiramos a recibir fondos públicos, debemos estar disponibles a elevar nuestros estándares de trasparencia interna, comenzando por la reafiliación o refichaje de sus militantes.

Llamo al Partido y su militancia a iniciar sin vacilación el proceso de reinscripción militante, y a hacer de éste un gran momento de diálogo con la ciudadanía, y de difusión de las ideas socialistas al interior de la sociedad chilena, particularmente entre las mujeres, los jóvenes y los trabajadores.

Creemos también importante elevar las penas para los delitos económicos como la colusión, por eso apoyamos la reciente aprobación en la Cámara de Diputados sobre el proyecto que asignará penas carcelarias a este delito, y que esperamos aprobar a la brevedad en el Senado. Así se entregan señales claras al país: tales conductas indignantes no son aceptables en el Chile actual.

Otro ámbito relevante para los socialistas es la Reforma Laboral, debemos avanzar en la agenda que se encuentra en el Congreso y que beneficiará a las y los trabajadores chilenos.

Nos parece crucial cerrar ya, de una vez, una tramitación que les dará más poder de negociación a los trabajadores. Al respecto, los socialistas reafirmamos los principios esenciales de la reforma: Titularidad sindical y huelga efectiva. Nada más, pero tampoco, nada menos.

En educación no debemos perder nunca nuestro norte de reconstruir un sistema público en todos los niveles: escolar y superior, universitario y técnico profesional, que sea ejemplo de excelencia y constituya la herramienta principal para hacer de la educación un derecho social y que contribuya a reconstruir nuestro ethos republicano y democrático.

Educación gratuita y de calidad debe ser el sello del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. Esto es fundamental como pilar de los objetivos a alcanzar, y una tarea principal a lograr para los socialistas.

Asimismo, valoramos el reciente envío del proyecto de Ley de Fortalecimiento de la educación pública, que conlleva la desmunicipalización de la educación escolar. Llamo a todos los alcaldes y concejales socialistas a apoyar sin vacilación este proyecto, y a comprometernos todos con una gran movilización nacional en pro de la reconstrucción y fortalecimiento de la educación pública en esta etapa.

Antes que termine el año legislativo, debería concluir la tramitación de la Carrera Docente, que le devuelva la dignidad a los profesores.

En Educación Superior, saludamos lo alcanzado después de un fructífero proceso de diálogo con que se logró viabilizar el acuerdo que permite iniciar la ruta a la gratuidad para decenas de miles de alumnos de educación superior. Mediante este acuerdo se beneficia a 330 mil alumnos: 200 mil que accederán a gratuidad y 130 mil, pertenecientes a los 5 deciles de menores ingresos de la población, que estudian carreras técnico-profesionales, y que verán aumentada la beca Nuevo Milenio en $ 100.000 anuales, en la medida que los Centros de Formación Técnica (CFT) o Institutos Profesionales (IP), en los que estudian, cumplan los requisitos que establece la ley.

Debemos actuar con responsabilidad y sentido estratégico. En el presupuesto de 2016 queremos enviar una señal muy nítida a las familias chilenas que el camino de la gratuidad se ha iniciado.

Al mismo tiempo, no podemos perder de vista que esta gratuidad debe hacerse en el marco de un ordenamiento institucional que de efectivas garantías a las familias chilenas y a los jóvenes de que está recibiendo una educación de real calidad. Extender el beneficio de la gratuidad hacia instituciones desreguladas en su oferta y calidad, o que lucran o no dan garantías efectivas de pluralismo académico y democracia interna, sólo significará consolidar un modelo educativo de mercado que aspiramos a transformar.

En las próximas semanas, deberíamos ver también avances en la tramitación de la ley que permite despenalizar el aborto bajo tres causales, cuyos contenidos tienen amplio respaldo en el país. Tenemos que reponerlo en el debate público y legislativo, haciéndonos cargo de una demanda de la gran mayoría de las mujeres en Chile.

Para las y los socialistas avanzar en la descentralización y regionalización es parte de nuestros objetivos políticos. Así, la elección de intendentes debe ir acompañada de mayores atribuciones y competencias. Es una promesa del programa de gobierno, que debemos cumplir en un país altamente centralista.

El conflicto mapuche es una materia especialmente compleja, creemos que el Gobierno, el Congreso y todos los partidos políticos debemos hacer nuestro máximo esfuerzo para encauzar de modo pacífico y con perspectiva innovadora el conflicto de la Araucanía, comenzando por el reconocimiento de los pueblos originarios, en una nueva Constitución.

Compañeros y compañeras,

La Presidenta de Chile nos ha convocado a iniciar un Proceso Constituyente y ha definido un itinerario político para ello. No cabe duda que la construcción en democracia de una nueva Constitución Política es la respuesta a la actual crisis de confianza que hoy cruza la relación entre ciudadanos y política.

Elaborar una nueva Constitución debe ser un acto democrático y participativo, porque implica la reafirmación o reconstrucción del pacto y la identidad que une a los ciudadanos con su comunidad política, en un techo común.

El Partido Socialista respalda la decisión presidencial y entiende la significación histórica de dicho anuncio. Los inmovilistas han quedado aislados, porque incluso estos sectores ya preparan sus argumentos para el inevitable debate constitucional.

Por eso, compañeras y compañeros, participar en todas las etapas del proceso constituyente será una responsabilidad esencial de los socialistas chilenos, porque estamos entre quienes hemos impulsado el cambio constitucional desde la primera hora.

Estimadas y estimados miembros del Comité Central,

En enero del próximo año se realizará el Trigésimo Congreso General. Creemos que en esta oportunidad, el Congreso debiese concentrar el debate en torno a tres propósitos esenciales:

En primer lugar, lo organizativo.
Debemos preparar al Partido para estar a la altura de los cambios que impondrán las nuevas normas que modifican las reglas de su funcionamiento. Hablamos del refichaje, los estándares de transparencia y de democracia interna. El Partido Socialista debe ser capaz de dar ejemplo en todas estas materias.

En segundo lugar, lo programático.
Debemos ser capaces, durante todo el proceso congresal, de sumar activamente al conjunto de sectores del Partido a promover y participar de los debates sobre la nueva Constitución, sobre los contenidos y principios que deberían ser parte de ella, tales como el respeto a los derechos humanos, los derechos civiles, las libertades individuales y el Estado Social de Derecho.

Por otra parte, como Partido Socialista debemos comenzar a reflexionar no sólo en el horizonte de un programa de gobierno, sino también en el largo plazo, en términos de un Proyecto Histórico. El Congreso debe ayudar en este sentido. No hay condiciones para que el Congreso cierre o concluya una reflexión de este alcance pero debe abrirla e iniciarla.

Como PS tenemos que entender mejor a las nuevas generaciones y articular un diálogo con ellas y ellos como socialistas. Tenemos una amplia agenda, que implica abrir una reflexión socialista de largo alcance, asumiendo este desafío desde nuestras propias capacidades pero también en dialogo con las universidades, centros de estudio y diversas expresiones del mundo intelectual y de la cultura.

En tercer lugar, en lo político, debemos prepararnos para seguir apoyando al Gobierno y sus reformas y para actuar en el nuevo ciclo electoral, donde tenemos el desafío de incrementar nuestra presencia en los terrenos municipal y parlamentario, y en seguir proyectando a la Nueva Mayoría como opción de gobierno.

La unidad entre el centro político y la izquierda es un entendimiento estratégico que debemos saber cuidar y desarrollar. Debemos convivir entre las distintas sensibilidades y generar las condiciones para que todos se sientan interpretados, escuchados y acogidos dentro de esta amplia e inédita alianza política que hoy conforma la Nueva Mayoría.

La centralidad y capacidad articuladora del PS al interior de la coalición nos obliga a ser la fuerza que más trabaje por la unidad de la Nueva Mayoría en esta etapa. No debemos dejarnos arrastrar por declaraciones que a veces se realizan por parte de nuestros aliados, o entre nosotros mismos, y que tensionan innecesariamente nuestras relaciones, en un marco de respeto mutuo.

El PS debe ser la fuerza más dialogante y más cohesionadora –por difícil que parezca esta tarea en ciertos momentos- de la coalición política que sustenta el gobierno.

Nosotros los socialistas consideramos de la mayor importancia fortalecer nuestra coalición, en su diversidad, porque la valoramos como un instrumento fundamental para el avance de un proyecto nacional de contenido progresista,que asiente y de estabilidad a la justicia social y un desarrollo inclusivo.

Chile necesita a la Nueva Mayoría, porque nuestra coalición cumple con un rol histórico que ningún sector político por separado es capaz de cumplir.

Sin embargo, estamos convencidos que su proyección en el tiempo dependerá del éxito del gobierno,del avance de su programa y, de la capacidad y disposición de diálogo de sus integrantes para superar –con creatividad y generosidad–los desafíos cotidianos y las diferencias naturales propias de su pluralidad.

Este Pleno del Comité Central enfrenta también las próximas elecciones municipales. Por ello, reafirmando nuestro domicilio en la Nueva Mayoría y su proyección, queremos ratificar un conjunto de principios y criterios que debiesen guiar nuestro accionar en este plano.

En primer lugar, debemos y queremos contribuir a la gobernabilidad general del país a través de la obtención del mayor número posible de municipios dirigidos por las fuerzas de la Nueva Mayoría. Por lo mismo, debemos derrotar a la derecha en todos los municipios donde exista alguna opción.

Segundo, como partido queremos aumentar sustantivamente nuestra presencia en los gobiernos locales, aumentando las y los actuales alcaldes y concejales, y esperamos ampliar especialmente la mayor presencia de mujeres y jóvenes.

Tercero, queremos hacer del  municipal un proceso unitario, del conjunto de nuestra organización, que potencie nuestro resultado electoral.

En cuarto lugar, debemos que realizar primarias  legales y convencionales en todos los lugares donde sea necesario, para que sea un proceso democrático, a la hora de establecer una candidatura única de la NM.

Quinto, tenemos que organizar las listas de forma estrictamente instrumental, sin afectar la unidad de la Nueva Mayoría y la futura decisión sobre esta importante alianza, buscando siempre relaciones armónicas y equilibradas.

Estamos en pleno de conversaciones entre los secretarios generales y presidentes de los partidos políticos. Este Comité Central debe mandatar a su dirección para tomar las mejores decisiones respecto al proceso electoral municipal, parlamentario y presidencial, en un continuo. El PS debe construir un proceso que va desde la municipal a la presidencial.

Compañeras y compañeros miembros del Comité Central,

Siendo parte del Gobierno hemos vivido momentos complejos, pero hemos demostrado que tenemos la capacidad para salir adelante. Tenemos un liderazgo firme encarnado en la Presidenta Bachelet, que cumple con su palabra empeñada con Chile.

Tenemos tareas pendientes que requerirán del concurso de nuestros socios de coalición y en otros, de la decisión y voluntad de los socialistas de imaginar nuevos horizontes para el país. Tareas del presente y tareas del futuro, que debemos abordar con seriedad y unidad, con el sentido de responsabilidad histórica y de compromiso con los ciudadanos que debe ser siempre nuestro sello.

¡Muchas gracias!