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Cuando Se Pierde La Justicia, Se Pierde La Sensación De Ser Humano

Sabado 30 de Abril de 2011 | Actualizado el 28/10/2017 a las 19:39:32
La Senadora de Atacama, Isabel Allende, fue entrevistada por ANDES, la agenda de noticias de Ecuador, por el periodista Manuel Sánchez, durante su visita a Quito, invitada por el Gobierno del Presidente Rafael Correa.

(Andes).- La senadora e hija del extinto presidente chileno Salvador Allende, Isabel Allende Bussi, sostiene que sin justicia no existe democracia y que es obligación del gobierno proponer una reforma para mejorarla.

Allende, en entrevista con Andes, destacó que sí es posible una transformación al sistema judicial en corto tiempo y que la Consulta Popular que se realizará en Ecuador es una ganancia. Para ella, la necesidad de una reforma no es cuestión de ideología, sino un tema de Estado.

El golpe de Estado de 1973 marcó a Chile, sobre todo en la afectación a los derechos humanos, que dejó innumerables casos de represión e injusticia, cuando se pierde la justicia en un país, ¿qué cosas se pierden con ella?

Todo, menos la vida, todo. Esa sensación de impunidad, de no tener acceso a la justicia, de sentirse, efectivamente, que no se es un ciudadano que cuente. Yo creo que la gente que se quedó en Chile en esos años, que vio el terror, la arbitrariedad, los asesinatos… de todo, lo más espantoso era esa sensación de golpear y golpear unas puertas que permanecieron cerradas, sobre todo en un país como el nuestro, que es un país de una fuerte institucionalidad y donde el tema jurídico fue muy importante. Se pierde la sensación de ser humano que es respetado en sus derechos fundamentales.

Categóricamente se puede decir que sin justicia no hay democracia…

Claro, sin justicia no hay democracia. Una verdadera democracia debe tener justicia, son sumamente entrelazados los dos conceptos. Sin justicia no hay democracia.

¿Es positivo, entonces, que desde un gobierno se quiera reformar la justicia en un país como Ecuador donde ha sido evidente el mal manejo de la misma?

Yo creo que un gobierno tiene la obligación de proponerle a un país, como lo hicieron en el nuestro varios presidentes; empezó con uno, pero siguió el siguiente de manera gradual. Un gobierno tiene que proponer la reforma, en Chile se discutió ampliamente en el Parlamento y después la ciudadanía tenía su opinión, fue también aliada de esa reforma y eso lo hemos visto.

¿Cuál fue el accionar de la oposición en el contexto chileno?

Los partidos de oposición y gobierno a la final no teníamos grandes diferencias, al contrario, más bien todos teníamos conciencia de la necesidad profunda de hacer reforma a la justicia. Entonces, no es que un gobierno quiera manejar la justicia, es que el gobierno tiene que proponer los cambios para que le permita llevar a una modernización de esta y hacer de la justicia un instrumento valioso para la vida del ser humano, no una justicia hermética, cerrada o corrupta.

¿En Chile ya se sienten cotidianamente los resultados de un proceso de reforma que tomó varios años?

Por supuesto, es cosa de ver cómo cambia sustancialmente cuando es un juicio oral, la inmediatez, la transparencia… hay un fiscal y hay quien lleva la parte investigativa y acusatoria y después la defensoría, que ayuda al imputado a defenderse, y finalmente un juez que dicta la sentencia. Todo esto es un cambio de 180 grados.

¿Será posible en Ecuador hacer estos cambios en poco tiempo?, quizá porque es un país más pequeño…

Bueno, nosotros quizá fuimos excesivamente gradualistas, porque en nuestro país realmente, a lo mejor, nos tomamos más tiempo del necesario, pero yo creo que la experiencia indica que a lo mejor no es necesario tanto tiempo, pero es muy importante comenzar, tener la voluntad política de comenzar y hacerlo.

Desde su óptica, ¿Ecuador va bien encaminado?

Ustedes parten con un tema que nosotros no teníamos, que es la Consulta Popular y por lo tanto el tema ya está puesto para la ciudadanía, ya hay un pronunciamiento que será efectivo en unos días más y eso es una ganancia porque, en definitiva, se pronunciará todo el país porque es un tema de país y la política se tiene que llevar en ese sentido, una política de Estado, que va más allá de un gobierno, para este gobierno y para los gobiernos que sigan.

Sean de derecha o izquierda…

Sean lo que sean, aquí es un tema de Estado. Cuando decimos que es un tema de Estado es que va más allá de los partidos, de si es oposición o si es gobierno, va más allá de éste o el siguiente o el subsiguiente. Lo que importa es que quede un sistema que se transforme en un sistema que sea creíble para los ciudadanos, que confíen en él, que se sientan que son parte y que por lo tanto haya igualdad frente a la ley y no que unos son más iguales que otros. Eso es fundamental.

El Socialismo del Siglo XXI que se ha extendido en varios países de Latinoamérica, ¿cómo le suena, cómo le sabe?

Lo que más encuentro admirable es esta conexión con la ciudadanía o este intento, lo que falta es que Ecuador tiene que apoyar más su institucionalidad. Para que haya éxito en esta reforma tiene que haber una institucionalidad, eso significa estabilidad. Es muy difícil hacer una política de Estado cuando se van cambiando los presidentes cada dos años. Esa es la gran lección que aprendió Ecuador.