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Isabel Allende Habla Por Primera Vez De Su Infinito Dolor Por La Muerte De Su Hijo

Sabado 19 de Marzo de 2011 | Actualizado el 28/10/2017 a las 20:03:39
Entrevista realizada por la periodista Claudia Andrea Sánchez en La Segunda, el viernes 18 de marzo de 2011.

“El dolor es inconmensurable, es gigantesco, el dolor es la ausencia, es la pérdida. Lo que me tranquiliza es que no vivo la culpa. No me cuestiono, ni cuestiono su decisión y creo que es legítima. Lo que siento es la ausencia. Y eso me duele infinitamente”, dice la senadora Isabel Allende al recordar a su hijo Gonzalo Meza, quien decidió partir de este mundo el 15 de diciembre pasado tras una larga depresión.

A tres meses de esta tragedia, la senadora PS rompe un doloroso silencio. Dice que está de pie por su hija, la bióloga Marcia Tambutti y su nieta Beatriz, quien nació 5 días después de la muerte de Gonzalo. Y también para ver la incipiente carrera política de su sobrina Maya Fernández, hija de su hermana Beatriz.

Es por eso que volvió en enero al Congreso y desde allí ha trabajado con tenacidad en dos causas: el voto de los chilenos en el extranjero y oponerse a la Central Termoeléctrica Castilla. En su emblemática casa de Guardia Vieja —donde vivió su padre— cuenta su difícil 2009 y aborda el duro golpe de 2010, junto a su pastor alemán que apareció hace unas semanas en su parcela y del que no se separa ni un segundo.

“¿Qué siento? Hay otras formas de responder, está mi hija Marcia, a los 5 días que murió Gonzalo teníamos el nacimiento de Beatriz, mi nieta. Bueno, de repente uno en la vida recibe estas cosas, y de repente se pierden otras, pero si yo no vuelvo al Parlamento y asumo mis roles, creo que habría entrado en una escalada de pérdidas que es muy fuerte”, expresa con emoción y entereza. Dice que esta fuerza de alguna manera la heredó de su padre, de su familia. Y añade que ha extrañado a su madre, Hortensia Bussi, quien murió en 2009, año en que también sufrió la pérdida de la esposa de Gonzalo, Gema Salazar, a causa de un cáncer.

Pese a al dolor, Isabel Allende hace un crítico balance del Gobierno y la Concertación. Dice que “existen contradicciones entre los enunciados y la letra chica” de lo que finalmente se envía al Congreso. Y cree que el episodio de Jacqueline van Rysselberghe mostró las profundas diferencias RN-UDI, “incluso, supe que Hernán Larraín renunció a la jefatura de la bancada. Hay algo que falla en el equipo político. Nunca se logró tener la fórmula Boeninger-Correa”.

No obstante estas críticas, reconoce que una parte del estilo Piñera le gusta: “Tenemos un Presidente que es bastante directo y como poco protocolar. A mí, esa parte me gusta, lo debo confesar, porque es bien directo, súper acelerado y ejecutivo. Pero se sobreexpone y exagera. A un Presidente no se le puede estar acabando la bencina en cualquier lado y después tratar de negar que eso ocurrió”.

En cuanto a la Concertación, es autocrítica y optimista a la vez. Cree que surgirán los nuevos liderazgos, pero sostiene que el conglomerado está atrasado en el trabajo electoral. “El gran desafío es la municipal, pero estamos atrasados. Debiésemos haber empezado hace 6 meses. Esta va a ser nuestra gran prueba... Si no logramos buenos acuerdos, vamos a hacer la travesía en el desierto”.

—¿La única opción presidencial 2013 es Michelle Bachelet o hay tiempo para nuevos liderazgos?

—Tiene que haber tiempo. Claramente, mientras Michelle tenga este nivel de adhesión es una candidata potencial. Lo que no es aceptable es que descansemos diciendo “tenemos nuestra cartita” y no abriésemos espacios. No haría todas las apuestas por Michelle.

—En el Senado están las marcas registradas de la Concertación (Lagos Weber, Ignacio Walker). ¿Ud. no lo ha pensado?

—Honestamente no lo he pensado. Me he hecho a mí misma el propósito que voy a estar un solo período representando a la Región de Atacama porque creo que hay que dejarle espacio a otra gente. Y esto a pesar de que me veo bastante bien, llena de energía, pero la verdad es que hay sus añitos detrás. He cumplido harto.

—Ud., a pesar de su imagen distante ante los políticos, tiene mucha empatía con la gente, como demostró con los familiares de los 33 mineros y el mismo ministro Golborne.

—Es una imagen artificial lo de la distancia... yo sentía muy cercana a la gente, a los familiares de los mineros. Fueron días impresionantes. Aprendí mucho de ellos. El otro día me llamó María Segovia, la hermana de uno de los mineros que estaban encerrados. Ella es una mujer que con un carrito vende en la feria de Antofagasta, estuvo los 70 días en el campamento Esperanza. Una luchadora a la que no le han regalado nada, fuerte, firme. A mí me emociona profundamente. Me sentía impactada al ver la convicción de que ellos podían resistir. María me llamó cuando supo lo de mi hijo: ¿Cómo está Isabel? ¿Cómo está mi senadora?, me decía. Lo encontré increíble, una mujer que es pura generosidad. Lo único que quería era saber cómo estaba. Me da emoción recordar sus palabras.

Me siento muy contenta porque tengo esa capacidad de vinculación con la gente y me emociona el cariño... Este último tiempo, sin querer hablar de nada personal, lo he pasado muy mal y la gente me ha tratado con mucho cariño y me abrazan. Y ese cariño me llega. Eso ha sido muy potente, muy ayudador y me gusta sentirme así el estar en terreno, eso es lo que más siento auténticamente.

No voy a ser nunca una académica de alto nivel, pero lo que más puedo transmitir es el contacto con la gente. Esto lo viví intensamente con los mineros y en otras circunstancias... y quizás es eso lo que más me importa. Pero hay que darle espacio a otra gente: quisiera ver más empoderado a Orrego a Carolina Tohá, pero algo pasa que no se logra, es difícil porque tenemos este régimen tan presidencialista. Si no se está en el Parlamento... ya hay un obstáculo que no es menor.

Espero que aparezcan otras generaciones aunque mi hija (Marcia Tambutti) se fue por otro lado. Sin embargo y aunque es bióloga le entró la idea de hacer un documental sobre su abuelo. Maya (Fernández) está de concejala, ojalá que se lance a la carrera política. Y Gonzalo que fue el primero que tuvo eso, a pesar de que se había desilusionado un poco de la política. También duele...

—El pudo haber sido su heredero más político

—Sí... Con esto de Japón me hubiese dicho anda de inmediato a visitar al embajador del Japón. Siempre estaba pendiente y además me ayudaba mucho cuando me atascaba en las cosas. El me enseñó esto del Twitter, de Facebook, siempre era Gonzalo quien me ayudaba.

—¿Cómo saca esta fuerza para seguir adelante?

—Difícil. Prácticamente volví en enero, dejé pasar como dos o tres semanas porque es también una forma que uno siente que tiene que acomodarse en la vida y seguir. No quiero hablar de esto, pero sólo quiero decir una sola cosa: el dolor es inconmensurable, es gigantesco, el dolor es la ausencia, es la pérdida. Lo que me tranquiliza es que yo no vivo la culpa. No me cuestiono, ni lo cuestiono a él. Respeto profundamente su decisión, y creo que es legítima, es suya, es dolorosísima y lo que yo siento es la ausencia. Y eso me duele infinitamente, pero no hay mentalmente más rollos. ¿Qué siento? Hay otras formas de responder, está mi hija Marcia, a los 5 días que murió Gonzalo teníamos el nacimiento de Beatriz y ella también es mi nieta.

Bueno de repente uno en la vida recibe estas cosas, y de repente se pierden otras, pero si yo no vuelvo al Parlamento y asumo mis roles creo que habría entrado en una escalada de pérdidas que es muy fuerte. Uno tiene que pararse en la vida, yo lo aprendí de mi familia. Esa fuerza nace de mi familia que sufrió terriblemente, pero al mismo tiempo ha tenido una fuerza... Mi madre era de una fuerza increíble.

2009 y 2010: Tremendos

—¿La echa de menos?

—Mucho. La he echado terriblemente de menos. El 2009 fue tremendo murió mi madre, murió mi nuera, murió mi mejor amiga que vivía en España, un año terrible a pesar de que gané la elección. El 2010 todo lo que pasó y terminó muy mal. Hemos pagado costos en esta familia, pero eso mismo nos ha enseñado a vivir con el dolor y a pararnos un poco.

—La investigación de la muerte de su padre, ¿cómo la ve?

—Es un tremendo hecho histórico que la Corte Suprema decidiera hacerse parte de 700 casos. Ya nadie podría decir que se deniega la justicia. Segundo, nunca se había hecho la investigación jurídica por los tribunales y es importante que no sea sólo por nuestra convicción personal, por los testimonios de sus médicos personales... Es distinto cuando el Poder Judicial llega a una certeza jurídica. Es probable que se confirme la tesis del suicidio que, consecuente con sus ideas, se vio obligado a tomar esa decisión para no dejarse humillar. Esto se da en un contexto, no es porque el 11 de septiembre amaneció con el alma cerrada... Esto venía de antes. Esta investigación obliga a entregar todos los elementos que culminaron con el Once.

"Una tiene que pararse en la vida, yo lo aprendí de mi familia. Esa fuerza nace de mi familia que sufrió terriblemente, pero al mismo tiempo ha tenido una fuerza...”