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Post-Natal De Seis Meses: Un Debate Que Recién Empieza

Miercoles 04 de Agosto de 2010 | Actualizado el 28/10/2017 a las 23:33:52
El debate instalado a raíz de la promesa de campaña de extender el post-natal a seis meses de duración, requiere distinguir entre el trabajo remunerado y el trabajo del cuidado, y también en cómo nos hacemos responsables del desarrollo de las niñas y niños en nuestro país.

El debate instalado a raíz de la promesa de campaña de extender el post-natal a 6 meses de duración, requiere distinguir entre el trabajo remunerado y el trabajo del cuidado, y también en cómo nos hacemos responsables del desarrollo de las niñas y niños en nuestro país.

En América Latina continuamos con un patrón donde persiste una división sexual del trabajo rígida, asumiendo que las tareas de cuidado son labor de la mujer, fundamentalmente. Es cierto que los discursos han cambiado, pero las prácticas se mantienen y las mujeres no sólo asumen en proporción mayores responsabilidades en estos ámbitos, sino que también les dedican mucho tiempo.

En Chile, un 44,5% de las mujeres trabaja en forma remunerada donde el segmento con más altos estudios universitarios y postgrados alcanza un 62,1% y el segmento con bajo nivel educacional, sólo 28,6% (INE, Mayo 2010). Sólo cerca de un 37% tiene contrato laboral. Además, entre las mujeres con contrato ha habido un fuerte aumento de licencias pre y postnatales, como licencias por enfermedad de un hijo/a menor de un año. Ello implica que las mujeres en edad fértil requieren de mayores aportes para la maternidad.

En este contexto, la Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad, convocado por el Presidente de la República, Sebastián Piñera –que reunió a 14 personas representativas de distintos ámbitos políticos, sociales y económicos- ha abierto una discusión que tenemos que sincerar acerca de cómo se moderniza la legislación laboral con protección a la mujer durante la maternidad.

En primer lugar, no podemos retroceder en los derechos adquiridos: licencia pre y post natal que estable la ley actual y licencia por enfermedad grave del hijo/a menor de un año, y el fuero maternal. Antes que cualquier reforma, lo que corresponde es que la sociedad asuma que las prestaciones que hoy son sólo para las mujeres con contratos se amplíen a todas las mujeres que trabajan. Hay que generar la universalidad de derechos, para todas las trabajadoras, cerrando las brechas de desigualdad existentes hoy.

En segundo lugar, estos beneficios sociales deben ampliarse a los hombres, padres de familia, de tal manera de asumir efectivamente la co-responsabilidad en el cuidado de nuestras niñas y nuestros niños. Así, evitaremos producir la distorsión que sean las mujeres quienes pierdan oportunidades laborales y estaremos demostrando como sociedad que nos hacemos cargo, en conjunto, hombres y mujeres, reconociendo que el cuidado es un bien social y que los hombres deben tener acceso a este derecho.

De igual manera, las salas cunas deben ser un derecho de padres trabajadores y madres trabajadoras, en empresas de cualquier tamaño; el fuero debe extenderse a los padres, hasta que se cumpla un año; y la extensión del post-natal a 6 meses, debe ser compartido con el padre biológico o adoptivo. Éstas serán medidas que harán posible que promovamos la tríada igualdad, universalidad y garantías, y no hagamos que sean las mujeres las que se vean afectadas en sus empleos.

Asimismo, la red de salas cunas y jardines infantiles hay que extenderla para que todas las niños y los niños reciban cuidados profesionales. Todo ello debe ser de co-responsabilidad económica entre el Estado y las empresas, garantizando efectivamente el mejor cuidado de los hijos.

Si consideramos que la tasa de natalidad en Chile es de 1,9 hijos por mujer, que se encuentra por debajo de la llamada “tasa de reposición” necesaria para renovar la población actual (2,1 hijos por mujer) y si queremos dar señales frente a la importancia de la “paternalidad” para el conjunto de nuestra sociedad, tenemos que asumir que el ámbito tradicionalmente denominado privado/familiar debe ser investido del valor y sentido social. Por eso es clave reafirmar la necesidad de mayores índices de corresponsabilidad entre Estado y Familias, pero también entre hombres y mujeres.

La “paternalidad” debe ser premiada y no castigada, y los costos que ésta genere tienen que ser asumidos por todos y todas a fin de lograr una sociedad más inclusiva y garante de derechos. Es de esperar que el Gobierno se haga cargo de ello y cumpla sus promesas de campaña.

Fuente: Observatorio de Género y Equidad