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La Diplomacia Parlamentaria

Viernes 01 de Agosto de 2014 | Actualizado el 27/10/2017 a las 20:21:49
Columna de la Presidenta del Senado, Isabel Allende Bussi, sobre el significado de la diplomacia parlamentaria, como complemento de la diplomacia gubernamental, publicada en la página web del Senado.

Como Presidenta del Senado de la República de Chile, he tenido que participar en al menos tres viajes oficiales al exterior durante este período, a Francia, a Perú y recientemente a Uruguay. En cada uno de ellos, he sido recibida por las principales autoridades de cada país, y hemos podido dialogar e intercambiar información y conocimiento acerca de la realidad que hoy vive nuestro país, como igualmente acerca de las relaciones internacionales que mantenemos con cada uno de ellos.

Con el avance de las comunicaciones, el transporte y el dinamismo de los intercambios políticos, comerciales y del tejido social global, las instituciones básicas de la diplomacia -cancillerías y representaciones diplomáticas- no están en condiciones de cubrir por si sola los variados canales y redes de intercambio propios de la globalización.

El número de países y de problemas comunes en el debate internacional se ha multiplicado, así como el número de actores incumbentes. Ha crecido la conciencia mundial que habitamos el mismo planeta, que los seres humanos somos iguales y tenemos los mismos derechos, y por tanto, debemos generar acuerdos sustentables que preserven la paz y aumenten el bienestar de todas y todos.

Nuestro Congreso Nacional no ha escapado a este fenómeno, adquiriendo un rol activo y protagónico a la par con la apertura de Chile al mundo, a partir de la recuperación de la democracia, en 1990. Lo hemos hecho en una relación virtuosa con el Gobierno, en una relación de complementariedad que nunca ha desconocido el rol que la ley le otorga al Jefe o Jefa de Estado, en la conducción de las relaciones internacionales del país.

De acuerdo al artículo 53 de la Constitución, el Senado posee como atribuciones exclusivas, tres materias:
-La otorgación de su acuerdo para que la/el Presidenta/e de la República pueda ausentarse del país por más de treinta días;
-La entrega de su dictamen al/la Primer/a Mandatario/a, en los casos en que éste/a lo solicite, y;
-La autorización para permitir la entrada de tropas extranjeras y la salida de contingentes militares nacionales a misiones fuera del territorio nacional.

También es en el Parlamento donde se aprueban los tratados y convenios internacionales que suscribe el Poder Ejecutivo. Allí se busca el más amplio consenso entre todas las fuerzas políticas, en tanto expresión palpable que las Relaciones Internacionales son asumidas como una política de Estado.

Es en este contexto, donde la diplomacia parlamentaria constituye un complemento de la diplomacia gubernamental, ya sea apoyando coordinadamente las iniciativas de ésta o ampliando su marco de cooperación hacia dimensiones políticas y valóricas más amplias, haciendo uso de la flexibilidad propia las instituciones representativas, y que se expresa en cuatro tipo de gestiones.

En primer lugar, la actividad internacional de los Presidentes de las Cámaras legislativas, correspondiente a las visitas oficiales de carácter bilateral de la Presidenta o el Presidente, destinadas a dinamizar relaciones al más alto nivel a escala parlamentaria. Su agenda se complementa con las asistencias de importantes foros de sus pares, como la Conferencia Mundial de Presidentes de Parlamentos, o la Conferencia de Presidentas de Parlamentos del mundo, que se verifican cada cuatro años, y ahora el Encuentro Interamericano de Presidentes de Poderes Legislativos, que se inició en Perú.

En segundo lugar, otra de las expresiones de la Diplomacia Parlamentaria, son las conocidas como Relaciones Interparlamentarias, que comprenden los encuentros de delegaciones permanentes u ocasionales de parlamentarios, en foros parlamentarios o asambleas parlamentarias de instancias mundiales como la Unión Interparlamentaria Mundial que agrupa actualmente a 162 parlamentos del mundo y constituye una contrapartida parlamentaria de Naciones Unidas, y donde el Congreso Nacional se encuentra afiliado desde 1950, con excepción del período de la dictadura militar, en el cual fue expulsado de la organización.

O supra regionales, como la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, que es una instancia creada en el marco del Acuerdo de Asociación Chile-Unión Europea, que inició sus trabajos en el 2003.Y regionales, como el Parlamento Latinoamericano, que está conformado por los congresos de todos los países de América Latina y el Caribe, y se ha constituido en un órganos consultor y propositivo.

Además, nuestro Congreso participa en el Foro Parlamentario Asia-Pacífico -contraparte parlamentaria de la APEC- y en las Cumbres Parlamentarias Iberoamericanas, que se realizan simultáneamente con las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno. También en la Red Parlamentaria Mundial de OCDE, creado en el 2009, con el objetivo declarado de incorporar a los parlamentarios de los países miembros en el seguimiento de los temas prioritarios como la competitividad, el desarrollo sustentable, el fomento de libre comercio, las ventajas comparativas y la productividad.

Otros foros a destacar son la Comisión Parlamentaria Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile); la Comisión Parlamentaria de Asociación Chile-Unión Europea, establecida a partir del Tratado Chile-UE; y la Comisión Parlamentaria Conjunta Chile-Argentina, entre otros.

En tercer lugar, otra expresión relevante de la Diplomacia Parlamentaría es la conformación de Grupos de Amistad bilateral a los que se integran parlamentarios de ambos países.

En Chile, el criterio para la creación de grupos de amistad es muy amplio, al punto que en ambas cámaras del Congreso Nacional se han conformado con más de 40 países. Estos grupos son muy diversos, tiene distintos niveles de trabajo, y en general, su objetivo fundamental  ha sido estrechar lazos políticos, económicos y culturales con terceros países.

Finalmente y en cuarto lugar, es destacable la acción de Delegaciones Parlamentarias Ad Hoc para ejercer como garantes de la comunidad internacional  en procesos electorales como observadores, en negociaciones y procesos de paz o en foros internacionales de protección de derechos y libertades individuales y sociales.

Hasta ahora la experiencia de la diplomacia parlamentaria ha resultado ser de gran ayuda en la conformación de una idea país de los asuntos internacionales, dado que las delegaciones parlamentarias representan tanto al gobierno como a la oposición. Junto con ello, los grupos parlamentarios nos proveen de un diálogo más directo e informal, lo que contribuye a la ampliación de los esquemas más clásicos y estructurados de la diplomacia tradicional.

De este modo, la diplomacia parlamentaria se ha venido constituyendo en un elemento catalizador de las relaciones bilaterales, y canaliza variados intereses, sean estos políticos, sectoriales, comerciales o culturales, a los que la diplomacia clásica normalmente no accede.

Tengo esperanza en los resultados de este diálogo multilateral, multitemático y multiactoral que significan hoy las relaciones internacionales.  De este diálogo se ha revalorizado la democracia, se ha potenciado una visión común del ser humano como un sujeto de derechos y se está reconociendo que la diversidad nos enriquece en vez de dividirnos.

La política internacional del Estado chileno nos involucra a todas y todos. Tal conducta está arraigada en nuestro acervo nacional, y estoy cierta que la Diplomacia Parlamentaria lo seguirá haciendo en pos del acuerdo entre los pueblos y las naciones.